Internacional

Reconocimiento a los agustinos recoletos en Panamá por sus 400 años en el Istmo

OMPRESS-PANAMÁ (23-11-12) Los panameños otorgan a los agustinos recoletos la máxima distinción del país por sus 400 años en el Istmo. El reconocimiento tendrá lugar en la Cancillería de la República, situada en el palacio Bolívar. El prior general, Miguel Miró, recogerá la distinción Vasco Núñez de Balboa que reconoce la aportación de los agustinos recoletos a las ciencias, las artes y las letras a lo largo de estos cuatro siglos de presencia en el país del Istmo. El acto está programado para el próximo 5 de diciembre, coincidiendo con el día de la Recolección Agustiniana.

La Orden de Vasco Núñez de Balboa es una condecoración nacional de la República de Panamá otorgada a panameños distinguidos en las ciencias, las artes y las letras, y a extranjeros a quienes el gobierno considera acreedores a esta distinción. Se otorga a personas y no a corporaciones, de ahí que sea especialmente significativo que desde la Cancillería panameña ofrecieran a la Orden la posibilidad de concederla de forma póstuma al padre Bernardino García. Con ello, según apuntan exponentes de la Orden en aquella República, además de premiar los méritos de este fraile recoleto que entregó parte de su vida a esta tierra, indirectamente el Estado haría un reconocimiento a la propia Orden, que actualmente cuenta allí con una decena de comunidades, entre las cuales destaca el importante colegio San Agustín de la capital y el territorio misional de Bocas del Toro. No sólo eso: dos de las ocho diócesis del país están regidas por obispos agustinos recoletos, Mons. José Luis Lacunza Maestrojuán, obispo de David, y Mons. Aníbal Saldaña Santamaría, prelado de Bocas del Toro. A ellos hay que añadir el nombre de Mons. José Agustín Ganuza García, prelado emérito de Bocas.

El nombre de fray Bernardino García destaca en la historia de los agustinos en esta nación. Fue él quien se mantuvo en pie cuando a su alrededor morían religiosos y laicos víctimas de la fiebre amarilla, en plena construcción del canal francés. Todos se iban. Pero fray Bernardino vio en Panamá un sitio estratégico y decidió quedarse. Fue capellán del ejército conservador. Atendió en su lecho de muerte al general Carlos Albán, y atendió en sus últimas horas al líder indígena y héroe nacional Victoriano Lorenzo. Cuando Panamá se separa de Colombia, es fray Bernardino quien bendice la nueva bandera y, posteriormente durante siete años, desempeñará importantes cargos nacionales en los campos de la sanidad y la educación. Al final, en 1937, la muerte le sorprenderá en la embajada panameña en Madrid.

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