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Reconocer la acción de Dios, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

Reconocer la acción de Dios, por Eusebio Hernández Sola, obispo de Tarazona

Queridos hermanos y amigos: El Evangelio de este domingo nos presenta dos realidades importantes para la vida cristiana. La primera es la de saber reconocer la acción de Dios en aquellos que no piensan como nosotros y la segunda llevar una vida cristiana coherente.

San Justino, Padre de la Iglesia del siglo II defensor de la fe y mártir laico, enseña en sus escritos que Dios ha sembrado en lo creado la semina verbi, es decir la semilla del Verbo o de la Palabra. El bien y la bondad residen en todo lo creado por Dios y es importante que los creyentes sepamos descubrirlos también en nuestro alrededor, en las personas y en los acontecimientos de la historia.

Es lo que nos dice la primera parte del Evangelio que hoy escuchamos, Juan le dice a Jesús: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros. A Juan con una visión ofuscada le sucede lo que a veces nos puede pasar a nosotros, pensamos que sólo nosotros tenemos la exclusividad de la bondad y el bien.

Dios ha sembrado el bien en todo lo creado y, por lo tanto, todo aquello que coincida con los valores del Evangelio, aun cuando no sea realizado por los cristianos es obra de Dios. Debemos valorarlas y apoyarlas por lo que tienen de evangélico y de búsqueda del bien.

Peor es aún, cuando la visión ofuscada de Juan se da dentro de la Iglesia y nos dividimos no aceptando las distintas formas de vivir la fe o de expresarla, rompemos la comunión que Cristo quiso y nos convertimos en grupos que sólo buscan su propia idea rechazando la de los demás.

La segunda idea es la de vivir con coherencia la fe; de una forma severa Jesús nos dice: El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. El escándalo en la vida de los cristianos es una grave lesión a la credibilidad de la Iglesia que hace daños irreparables en los pequeños.

Cada vez que los medios de comunicación multiplican cualquier incoherencia en la vida de un cristiano, especialmente en obispos, sacerdotes o religiosos, sabemos el grave disgusto que causa en los que creemos y la burla que crea en muchas personas. Especialmente es muchas veces una amenaza para la fe de los más débiles.

Por eso el Evangelio nos indica que debemos rechazar cualquier motivo que pueda causar un escándalo. Todo lo que nos aparte de la coherencia de le fe debe ser rechazado aunque sea doloroso. El Señor no nos privará nunca de su fuerza y de su gracia para que, como decimos en el Padre Nuestro, no caigamos en la tentación.

Comencemos este curso pastoral con una gran apertura de espíritu, buscando la comunión dentro de la Iglesia y de nuestras comunidades y también con todos los que buscan el bien y, propongámonos dar un testimonio de nuestra fe, con sencillez, coherencia y amor.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona



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