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Reaparece el último vestigio del Castillo de San Felipe en la catedral de Santander

Este 25 de noviembre ha sido presentado el llamado muro de San Felipe o muro del Rey que comenzó a construirse en el alto de Somorrostro a finales del siglo X a modo de inicial fortificación y que en el siglo XV formaría parte de un castillo de vigilancia de entrada de barcos por la bahía de Santander. Así lo ha explicado la delegación de medios de la diócesis.

El muro forma parte de la casa capitular que también está siendo remodelada en su integridad. Este lienzo de la fortaleza está situado detrás de la Catedral de Santander, cuyo conjunto de obras estarán terminadas a principios de la próxima primavera. De esta forma, el público podrá contemplar uno de los vestigios más antiguos de la ciudad, así como disfrutar de las salas que se están habilitando en la citada dependencia capitular, que acogerá actividades culturales, así como los archivos diocesanos y catedralicios, que son una crucial fuente de la historia de Cantabria.

En el acto de la presentación del lienzo del muro de S. Felipe que formaba parte de un castillo y que se destruyó en el siglo XV, se encontraron el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge, la alcaldesa de Santander, Gema Igual y la delegada del Gobierno en Cantabria, Ainoa Quiñones.

Plan director de la Catedral

Las obras están financiadas a tres bandas. Por un lado, el Ministerio de Transporte y Movilidad, aportará el 75 por ciento del presupuesto con cargo a los fondos del llamado 1,5 % Cultural, lo que supone una aportación de1.520.454 euros y el resto se abonará, a parte iguales, entre el Obispado de Santander y el Ayuntamiento de la capital. Esto supondrá un desembolso añadido, entre ambos organismos, que cubrirán entre los dos la suma de 1.159.844 euros.

En sus palabras, el obispo de Santander destacó que este recinto reúne importantes asentamientos arqueológicos y añadió que la restauración del muro del Castillo de San Felipe había sido ejecutada “con todo el mimo”, y además ahora -matizó- sabemos de nuevos datos históricos, por lo que “nos alegra” comunicar estos hallazgos a los cántabros y en especial a los santanderinos.

Época prerrománica

Asimismo, las obras del Plan Director de la Catedral de Santander han descubierto un vestigio prerrománico en el núcleo de la ciudad en lo concerniente al muro de S. Felipe que pertenecía a un castillo datado a mediados del siglo X o XI, es decir a principios de la Edad Media, cuando sin embargo se pensaba que no había sido construido hasta finales de dicho periodo, sobre el siglo XIII. El muro es único por su porte en el norte de España y sitúa a Santander como “ciudad milenaria”.

El equipo de arqueólogos ha logrado también identificar una fortificación de la Alta Edad Media cuya singularidad reside en su antigüedad (mediados del siglo X y siguiente) así como en la altura y porte del muro conservado, de nueve metros, que tardó en construirse unos cien años. Para la datación se ha recurrido al método del Carbono 14 en el prestigioso laboratorio americano de Beta Analytic, que sitúa su construcción entorno al año 1.000. Esta singularidad, abre la puerta a una novedosa concepción de la génesis de la villa, pues en torno a más de 150 años antes de la concesión del fuero en 1.187 existía una edificación ya fortificada.

Puesta en valor Sala Capitular

Pero la obra también incluye la remodelación integral de la Sala Capitular adosada a la catedral santanderina. Para aprovechar este espacio, el proyecto establece que se concentrarán en una sola planta las dependencias de uso privado catedralicio, que ahora están dispersas en tres, y que se albergarán en una nueva cuarta planta bajo cubierta de 300 metros cuadrados.

También será rehabilitada la vivienda donde residirán las monjas encargadas de dignificar el templo y de orar ante el Santísimo.

Las otras tres plantas ofrecerán en conjunto 700 metros cuadrados de uso público, que incluyen un espacio de usos múltiples de 300 metros cuadrados para museo y sala de exposiciones, conferencias, etcétera; y otro de 400 metros cuadrados para Archivo Diocesano, este último, dividido en dos plantas.

Nuevos espacio: Archivo Diocesano

El actual Archivo Diocesano incluye tanto documentos de las parroquias, como civiles; de antiguos concejos y otras entidades territoriales, que abarcan desde el siglo X y sobre todo a partir del XVI hasta hoy. Esto se debe a que a partir del Concilio de Trento se establece que se tengan en las parroquias libros de registros de los sacramentos administrados, así como padrones. Ahora todo esto es una valiosa información.

También el Archivo alberga una colección de 250 pergaminos de monasterios cántabros, como el de Santo Toribio de Liébana o la Colegiata de Santillana del Mar, Castro Urdiales, monasterio de La Canal, así como vistosos libros de cantorales de gran volumen que proceden del siglo XIII.

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