Rincón Litúrgico

¡Quién pudiera como tú, María! Oración a la Inmaculada Concepción de María, por Javier Leoz

Llamas, María, silenciosamente

acompañada y rodeada de Misterios

y lo haces así porque, tu vida, fue grande en el silencio

porque, Dios, y nadie más, ocupó lo más santo de tus entrañas

porque, Dios, y nadie más, gustó la beldad interna  de tu cuerpo.

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ,

MARÍA!

Decir al mundo que, en la
pequeñez,

está el secreto de la
felicidad y el asombro

Que, en la humildad, se funde
la llave para conquistar a Dios

que, en la docilidad, es  donde uno se llena de la fuerza divina

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ, MARIA
INMACULADA!

Poseer aquella
perfección  que al mismo Dios enamora

asaltar algunos de esos dones
tuyos

con los que fuiste capaz de
robar el mismo corazón al Creador

Vivir sintiéndonos amados por
esa fuerza alta y extraña

que, cuando se acoge, es
oasis de eternidad y de paz

¡QUIÉN PUDIERA COMO TÚ,
MARÍA!

Responder siempre “SI” sin
mirar a lo que atrás se deja

Ofrecer al Señor  el campo de nuestro interior,

limpio y convertido, cuidado
y reluciente

y que, Él, pudiera acampar
sin miedo a ser rechazado

Caminar, como Tú lo haces,
sin temor ni temblor

sabiendo que, cuando Dios
entra por una ventana de tu casa,

la ilumina con rayaos de paz
y de alegría desbordantes

Gracias, Virgen Inmaculada:
eres don y regalo

Don para nuestra Iglesia

Regalo para todo el pueblo
que, en nuestras luchas y debilidades, rezamos, cantamos, proclamamos y
veneramos

tu inmensa pureza de Madre
coronada de estrellas.

Amén.

Javier Leoz

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