Nos llama, amigos

¿Qué sembramos?

Estas últimas semanas hemos escuchado varias de las parábolas de Jesús relacionadas con la siembra. Es verdad que es Dios quien siembra, pero no es menos cierto que nos ha dotado de dones y talentos como para contribuir a que su Palabra llegue a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Actualmente, en distintos ámbitos culturales y políticos se está reclamando la recuperación del discurso de las ideas. Se trata de ampliar el espectro de propuestas y cosmovisiones que ofrecen un camino a la vida buena. Y los cristianos creo que tenemos algo que ofrecer a nuestros contemporáneos en este campo.

Puede que nunca se hayan hecho esta pregunta, pero ¿cuándo fue la última vez que vieron un personaje creyente en una serie o película con el que se pudieran identificar? O más sencillo, en cuantas series se plantea la posibilidad de una familia tradicional como ejemplo de felicidad. Por no entrar en el catálogo de clichés, prejuicios, tópicos, etc.

Por eso, no se trata con esto de presentar batalla frente a los modelos de vida que no se ajustan a nuestra cosmovisión. Lo que propongo es que también nosotros ofrezcamos el nuestro, y para eso necesitamos salir a la esfera pública. No basta solo con nuestros productos de autoconsumo, debemos ser capaces de ser propositivos, de entrar en diálogo con la cultura actual, de lograr tener un espacio.

Tras el Congreso celebrado el pasado febrero, el laicado debe atreverse a tomar este camino. Profesionales capaces que siembren la semilla del Evangelio en la cultura de nuestro tiempo. Guionistas, directores de cine o teatro, escritores, músicos, periodistas que compartan con naturalidad la propuesta de vida que da sentido a su existencia. En esta tarea la Iglesia puede prestar un gran servicio, no podemos quedarnos para nosotros lo que hemos recibido para compartir.

Javier Prieto
Seminarista de la Diócesis de Zamora
@Javi_PrietoP

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