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¿Qué dicen los informes de los Círculos Menores del Sínodo?

Cada Círculo Menor del Sínodo presentó ayer sus informes, con la presencia de 177 Padres sinodal es. Las contribuciones, entregadas a la Secretaría General, no constituyen un documento oficial del Sínodo, ni un texto de magisterio, sino un resumen de una discusión franca y libre entre los participantes en la asamblea. El Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede publica cada una de las relaciones. Pero ¿qué se dijo ayer en el Aula?

Un tiempo de gracia

El Sínodo es un don precioso del Espíritu para la Amazonia y para toda la Iglesia, tanto desde el punto de vista teológico y pastoral como para la ineludible tarea de cuidar la Casa Común. Es un Kairos, un tiempo de gracia, una oportunidad favorable para que la Iglesia se reconcilie con la Amazonía. Este es el hilo rojo que une los doce informes de los círculos menores presentados en el Aula el jueves por la tarde.

Un Sínodo universal

Todos los textos leídos públicamente expresan la esperanza de que en la Amazonía se desarrolle un nuevo camino sinodal y que desde la asamblea de obispos en el Vaticano se vuelva a partir con ardiente pasión misionera, típica de una verdadera Iglesia en salida. La esperanza es que el «buen vivir» amazónico se encuentre con la experiencia de las Bienaventuranzas: de hecho, a la luz de la Palabra de Dios, llega a su plena realización. Hay muchas y variadas propuestas concretas de los distintos círculos, los cuales quieren precisar que el actual no es sólo un Sínodo regional, sino universal, puesto que lo que sucede en la Amazonía afecta a todo el mundo.

Ponerse del lado de los pobres

Un imperativo para la Iglesia es escuchar el grito del pueblo y de la tierra; no callar, ponerse del lado de los pobres para no equivocarse y decir «basta de violencia». Esta última en la Amazonía tiene varias caras: violencia en cárceles superpobladas; abuso y explotación sexual; violación de los derechos de los pueblos indígenas; asesinato de defensores de los territorios; el tráfico de drogas y el narco-business; exterminio de la población juvenil; trata de seres humanos; feminicidio y cultura machista; genocidio, biopiratería, etnocidio: todos males que hay que combatir porque matan la cultura y el espíritu. Es neta la condena de la violación extractivista sistemática y la deforestación. De hecho, alguno ha destacado el vínculo entre el abuso de los más débiles y el abuso de la naturaleza. Entre las diversas emergencias destacadas, se ha dado un amplio espacio al tema de la crisis climática.

Crear un Observatorio Eclesial Internacional de Derechos Humanos

Son los nativos los que pagan el precio más alto con su vida, porque no son asistidos, no están protegidos en sus territorios. Por eso, más de un Círculo Menor ha pedido la creación de un Observatorio Internacional de Derechos Humanos, en la convicción de que la defensa de los pueblos y de la naturaleza debe ser una prerrogativa de la acción eclesial y pastoral. También se sugiere que las parroquias creen espacios seguros para los niños, los adolescentes y las personas vulnerables. Se reafirma el derecho a la vida de todos, desde la concepción hasta la muerte natural.

Evitar que la Iglesia parezca una ONG

Uno de los informes añade que la Iglesia tiene la tarea de acompañar la labor de los defensores de los derechos humanos, a menudo criminalizados por las autoridades públicas. Al mismo tiempo, sin embargo, debe evitar parecerse a una ONG. Este riesgo, junto con el riesgo de presentarse en una calidad puramente ritualista, provoca a menudo la huida de muchos fieles que buscan respuestas a su sed de espiritualidad en las sectas religiosas u otras confesiones. De los Círculos Menores surge la petición de proseguir con mayor energía el diálogo ecuménico e interreligioso con la propuesta de dos centros de comparación, uno en la Amazonía y otro en Roma, entre los teólogos de la RELEP (Red de Estudios Pentecostales Latinoamericanos) y los teólogos católicos.

Reflexión profunda de la Iglesia ministerial

Se ha invocado un ministerio de presencia que evite el clericalismo. En este sentido, se anima un mayor protagonismo de los laicos. Casi todos los Círculos Menores han pedido una comprensión más profunda del significado de “Iglesia ministerial», es decir, una Iglesia donde coexisten la corresponsabilidad y el compromiso de los laicos. El Círculo «Español A» pide, por ejemplo, que los hombres y las mujeres reciban ministerios de manera equitativa, evitando, sin embargo, el riesgo de clericalizar a los laicos. A nivel general, se propone una cuidadosa reflexión sobre los ministerios de lectorado y acolitado también a las mujeres, religiosas o laicas, adecuadamente formadas y preparadas.

Mujer y diaconado

El tema de la mujer está presente en más de una relación con la petición de reconocer, incluso en roles de mayor responsabilidad y liderazgo, el gran valor que ofrece la presencia de la mujer en su servicio específico a la Iglesia en la Amazonía. Por ejemplo, en el lugar de trabajo, se nos pide que garanticemos el respeto de los derechos de las mujeres y la superación de cualquier tipo de estereotipo. La mayoría de los Círculos Menores han pedido que se preste atención al tema del diaconado para las mujeres desde la perspectiva del Vaticano II, teniendo en cuenta que muchas de las funciones de este ministerio ya son realizadas por mujeres en la región. En más de una intervención se ha sugerido, sin embargo, que se dedique al tema otra asamblea de obispos, donde quizás se dé poder de votación a las mujeres.

Sacerdocio y viri probati

Sugerido un Sínodo Universal ad hoc también sobre el tema de los viri probati. Sobre este tema, las perspectivas difieren de un grupo de trabajo a otro. Se subraya que el valor del celibato, un don que se ofrece a las comunidades indígenas, no está en discusión. El Círculo Italiano A advierte contra el riesgo de que este valor se debilite o de que la introducción de los viri probati pueda hacer perder el impulso misionero de la Iglesia universal al servicio de las comunidades más alejadas. La mayoría de los informes, principalmente los de España y Portugal, apuntando a una Iglesia «de presencia» más que «de visita», expresan su apoyo acerca de la presencia de conferir el presbiterado a hombres casados, de buena reputación, preferiblemente indígenas elegidos por las comunidades de origen, pero bajo condiciones específicas. Se señala que estos sacerdotes no deben ser considerados de segunda o tercera categoría, sino verdaderas vocaciones sacerdotales. Si no se olvida el drama de las muchas poblaciones a las que actualmente llegan los sacramentos una o dos veces al año en el Amazonas, también se ha pedido fortalecer en las comunidades locales la conciencia de que no sólo la Eucaristía, sino también la Palabra, representa un alimento espiritual para los fieles.

Crisis vocacional y formación sacerdotal

Considerando la amplitud del territorio panamazónico y la escasez de ministros, se ha planteado la hipótesis de la creación de un fondo regional para la sostenibilidad de la evangelización. Además, el Círculo Italiano A expresa «perplejidad» por «la falta de reflexión sobre las causas que llevaron a la propuesta de superar de alguna forma el celibato sacerdotal, tal como expresado por el Concilio Vaticano II y el Magisterio sucesivo». Al mismo tiempo, se espera que haya una formación permanente en el ministerio para configurar al sacerdote a Cristo, y se exhorta al envío en Amazonas de misioneros que actualmente ejercen su ministerio sacerdotal en el norte del mundo. Ante la crisis vocacional, los Círculos Menores constatan una disminución sustancial de la presencia de religiosos en el Amazonas y esperan una renovación de la vida religiosa que, por impulso de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR), sea promovida con renovado ardor, especialmente en lo que se refiere a la vida contemplativa. Los ojos también se centraron en la formación de los laicos: que sea integral y no sólo doctrinal, también kerigmática, fundada en la doctrina social de la Iglesia y que conduzca a la experiencia y al encuentro con el Resucitado. Al mismo tiempo se propone fortalecer la formación de los sacerdotes: que sea no sólo académica, sino que se desarrolle en los territorios amazónicos y prevea experiencias concretas de Iglesia en salida, al lado de las personas que sufren, en las cárceles o en los hospitales. También se pidió que se establezcan seminarios indígenas donde se pueda estudiar y profundizar la teología local.

Una pastoral con rostro indígena

Los Círculos Menores piden también la consolidación de una teología y una pastoral con rostro indígena. El diálogo intercultural y la inculturación no deben entenderse como antitéticos. La tarea de la Iglesia no es decidir por el pueblo amazónico o tomar una posición de conquista, sino acompañar, caminar juntos en una perspectiva sinodal de diálogo y escucha. Por ejemplo, se ha avanzado en la propuesta de introducir un «rito amazónico» que permita el desarrollo espiritual, teológico, litúrgico y disciplinario de la singular riqueza de la Iglesia Católica en la región. Como se explica en uno de los informes, «los símbolos y gestos de las culturas locales puedan ser valorados en la liturgia de la Iglesia en el Amazonas, preservando la unidad sustancial del rito romano, ya que la Iglesia no quiere imponer una uniformidad rígida en lo que no afecta a la fe». También se sugirió la promoción del conocimiento de la Biblia, favoreciendo su traducción a las lenguas locales. En esta perspectiva se propuso la creación de un Consejo Eclesial de la Iglesia Panamazónica, una estructura eclesiástica vinculada al CELAM y conectada con la Repam y con las Conferencias Episcopales de los países amazónicos. «La cosmovisión amazónica – se afirma en uno de los informes – tiene mucho que enseñar al mundo occidental dominado por la tecnología, a menudo al servicio de la «idolatría del dinero». Los pueblos amazónicos consideran que su territorio es sagrado, por lo que debe incentivar una reflexión sobre el valor espiritual del bioma, de la biodiversidad y del derecho a la tierra. Por otra parte, el anuncio del Evangelio y la originalidad de la victoria de Cristo sobre la muerte, en el respeto de la cultura de los pueblos, deben considerarse un elemento esencial para abrazar y comprender la cosmovisión amazónica.

Misión y martirio

El misionero está llamado a despojarse de la mentalidad colonialista, a superar los preconceptos étnicas, a respetar las costumbres, los ritos y las creencias. Las manifestaciones con las que los pueblos expresan su fe -piden los Círculos Menores- deben ser apreciadas, acompañadas y promovidas. También se sugirió la creación de un Observatorio socio-pastoral panamazónico en coordinación con el CELAM, las comisiones diocesanas de justicia y paz, la Clar y la Repam. Deben ser reconocidas las luces y las sombras en la historia de la Iglesia en la Amazonía. Hay que distinguir entre Iglesia «indigenista», que considera a los pueblos indígenas como receptores pasivos de pastoral, y la Iglesia «indígena», que los entiende como protagonistas de su propia experiencia de fe, según el principio «Salvar la Amazonía con la Amazonía». También es importante valorar el luminoso ejemplo dado por muchos misioneros y mártires que en la Amazonía dieron su vida por amor al Evangelio. El Círculo Español A propone alentar los procesos de beatificación de los mártires de la Amazonía.

Migraciones, jóvenes y ciudades

En los textos leídos en el Aula no se olvida las poblaciones en aislamiento voluntario y se pide que sean acompañadas por el trabajo de equipos misioneros itinerantes. También hay espacio para el tema de la inmigración, especialmente juvenil. Hoy en día, el 80% de la población de la Amazonía está en las ciudades. Se trata de un fenómeno que a menudo tiene como efectos negativos la pérdida de identidad cultural, la exclusión social, la desintegración o la desestabilización familiar. La evangelización de los centros urbanos es, por tanto, cada vez más urgente, pero la pastoral debe adaptarse a las circunstancias, sin olvidar las favelas, las periferias y las realidades rurales. También hay una necesidad urgente de una renovada pastoral juvenil. En el frente pedagógico, se pide a la Iglesia que promueva decididamente la educación intercultural bilingüe y que fomente una alianza de redes universitarias especializadas en la ciencia del Amazonas y en la educación superior intercultural para los pueblos indígenas.

Tutela de la Creación y Dimensión Ecológica

La dimensión ecológica es central en las relaciones de los Círculos Menores donde se reafirma que la Creación es una obra maestra de Dios, que toda la creación está relacionada. Se pide no olvidar que «una verdadera conversión ecológica comienza en la familia y pasa por una conversión personal, por el encuentro con Jesús». A partir de esta premisa, es imperativo abordar las cuestiones más prácticas, como el aumento de la temperatura o el contraste a las emisiones de CO2. Se alienta un estilo de vida más sobrio y la tutela de bienes preciosos incomparables como el agua, un derecho humano fundamental que, si se privatiza o contamina, puede poner en peligro la vida de comunidades enteras. También se evidencia el valor de las plantas medicinales, así como el desarrollo de proyectos sostenibles, a través de cursos que conduzcan al conocimiento de los secretos y la sacralidad de la naturaleza según la visión amazónica. Algunos círculos proponen desarrollar proyectos de reforestación en el ámbito de escuelas de formación en técnicas agrícolas.

Pecado ecológico y economía solidaria

En este contexto se inserta una doble propuesta de incluir el tema de la ecología integral en las directrices de las Conferencias Episcopales y de incluir en la Teología Moral el respeto por la Casa Común y los pecados ecológicos, también a través de una revisión de los manuales y rituales del Sacramento de la Penitencia. La humanidad -reconocen a algunos Padres sinodales- avanza hacia el reconocimiento de la naturaleza como sujeto de derecho. «La visión utilitaria antropocéntrica es obsoleta y el hombre ya no puede someter los recursos de la naturaleza a una explotación ilimitada que pone en peligro a la humanidad misma. Es necesario contemplar el inmenso conjunto de formas de vida del planeta en relación unas con otras, promoviendo también un modelo de economía solidaria y estableciendo un ministerio para el cuidado de la Casa Común, como propone el Círculo Portugués B.

Comunicación

Por último, una serie de informes han dado cabida al tema de los medios de comunicación. Se anima a las redes de comunicación católica a poner la Amazonía en el centro de su atención, para difundir buenas noticias y denunciar todo tipo de agresiones contra la Madre Tierra, y anunciar la verdad. También se propuso la utilización de las redes sociales para la radio web, la web TV y la radiocomunicación con el fin de difundir las conclusiones de este Sínodo. La esperanza es que el río del Sínodo, con la fuerza del «río Amazonas», desborde de los muchos dones e ideas que se ofrecieron a la reflexión de los padres que han intervenido en el Aula y que de esta experiencia de caminar juntos puedan surgir nuevos caminos para la evangelización y la ecología integral.

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