Internacional

Pueblos indígenas, familia, libertad religiosa y migraciones; temas que marcaron la reunión de los Obispos de América

Pueblos indígenas, familia, libertad religiosa y migraciones; temas que marcaron la reunión de los Obispos de América

Pueblos Indígenas, Familia, Libertad Religiosa y Migraciones fueron otras de las preocupaciones que afrontaron los Obispos de Canadá, Estados Unidos y del Consejo Episcopal Latinoamericano-CELAM en sus deliberaciones con motivo de la realización de la XXXVIII Reunión de Obispos de América, la cual se está realizando en Tampa, Florida.

– Desafíos y oportunidades en la pastoral con los pueblos indígenas

Monseñor Douglas Crosby, O.M.I., Obispo de Hamilton, Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Canadá, presentó los desafíos y las oportunidades que tiene la Iglesia en Canadá en su relación con los pueblos indígenas.

En Canadá la población indígena representa el 4% de la población. Hablan 50 lenguas diferentes. Pero hay realidades sociales que son dolorosas: el 36% de las mujeres en prisión son indígenas; el suicidio, hoy día, es más común entre los jóvenes indígenas; el 29% no llegan a la secundaria; el 6% de las mujeres asesinadas son indígenas. Algunas desaparecen. Otras son explotadas sexualmente.

Algunas comunidades religiosas, en el proceso de evangelización de estos pueblos, han tenido un trabajo misionero muy amplio, donde establecieron internados para la educación de los niños y jóvenes. Hay testimonios de indígenas que destacan la formación recibida. Otros no se adaptaron luego a la vida en sus comunidades ya que en el internado se les prohibía hablar en su propia lengua y algunos de ellos fueron víctimas de maltratos físicos y de abusos psicológicos y sexuales. Es un desafío de reconciliación que tiene la comunidad católica con los pueblos aborígenes.

Los participantes en plenario anotaron que es necesario examinar la problemática de la educación y de la evangelización indígena en el contexto de los procesos de colonización. Se destacaron experiencias de evangelización en el mundo indígena como la de Vasco de Quiroga, cuyas prácticas solidarias y formativas se conservan hasta hoy.

– Ecos del Sínodo sobre la Familia

Los Cardenales Rubén Salazar y José Luis Lacunza, lo mismo que Monseñor Joseph Kurtz participaron en el Sínodo sobre la Familia.

Destacaron la importancia de la universalidad de este tipo de encuentros que permiten tener una idea global de la problemática de la familia en el mundo. De otra parte, la celebración del Jubileo extraordinario de la misericordia, ha permitido que quienes se han excluido de la participación de la Iglesia, puedan buscar caminos de acercamiento a los sacramentos.

Las audiencias que ha venido haciendo el Papa sobre la familia han sido muy importantes porque ha ido dando a conocer diversos elementos de lo que va a ser la Exhortación postsinodal. Finalmente, el Sínodo le devolvió al obispo diocesano la capacidad de discernir las situaciones familiares como padre, pastor y juez. Se espera una profunda renovación de la pastoral familiar en el Continente.

– Desafíos frente a la libertad religiosa

Monseñor Joseph Kurtz presentó la libertad religiosa desde una doble perspectiva. Primero, desde la óptica de los cristianos que están siendo perseguidos en algunos países del Oriente por la práctica de su fe en Jesucristo, a quienes debemos seguir apoyando con mucha generosidad. Segundo, desde el advenimiento de las teorías de género y de la difusión y legalización  de prácticas como el aborto y el suicidio asistido que limitan la objeción de conciencia.

– Las migraciones, miradas desde los países receptores y de partida

Monseñor Gustavo Rodríguez, Presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM, utilizó a propósito el adjetivo de “expulsores” para hablar de los países de partida, porque la inmensa mayoría de los migrantes, no salen de su país de buena gana, sino que lo hacen generalmente  con la tristeza de verse constreñidos a abandonar a sus familias y tratando de escapar de la miseria y de la falta de oportunidades.

“Migraciones humanas siempre las ha habido, afirmaba Monseñor Gustavo, y siempre las habrá, pero cuando se dan de una manera tan multitudinaria, por tantos años y afrontando tantos riesgos, esto denota graves problemas estructurales en la vida política, económica y/o social en una región. Los países latinoamericanos, en su mayoría, expulsan a miles de sus ciudadanos porque no pueden ofrecerles oportunidades de una vida digna, y de un trabajo suficientemente bien remunerado”.

El expositor propuso que, para atender y dar soluciones reales al problema migratorio, es urgente que cada país expulsor se esfuerce por superar las grandes injusticias y miserias que viven sus respectivos pueblos, buscando una mejor distribución de la riqueza, y, sobre todo, ofrecer a todos las oportunidades de trabajo bien remunerado. También es urgente un serio combate a la corrupción, para que la riqueza de cada país rinda a favor del pueblo. Igualmente urge atender la educación de niños y jóvenes y luchar contra la drogadicción que enajena y lleva al crimen, como en un círculo vicioso.

Un diálogo entre los países expulsores sería muy provechoso para buscar juntos los caminos de superación. Pero también desde el país receptor, los Estados Unidos, conviene entrar en diálogo con los países expulsores, pues los recursos invertidos en muros, patrullas y otros recursos contra los migrantes, y los apoyos económicos para la lucha armada contra el narco, encausados en programas de apoyo al desarrollo de México y Centroamérica, disminuiría en mucho mayor número el cruce de inmigrantes.

Finalmente, destacó la labor pastoral que se viene haciendo desde las Casas de Migrantes a lo largo y ancho de México, siempre en contacto abierto con las diócesis de Centroamérica, y con la Pastoral de Migrantes en los Estados Unidos, que incluye asesoría legal, casas de refugio y acciones de protección a los niños y enfermos migrantes.

Fuente: Consejo Episcopal Latinoamericano

Print Friendly, PDF & Email