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Próxima beatificación en Burgos de Valentín Palencia, por Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos

Próxima beatificación en Burgos de Valentín Palencia, por Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos

Mensaje del arzobispo de Burgos para el domingo 18 octubre 2015

El 8 de noviembre de 1999 la Congregación para las causas de los Santos notificaba oficialmente al obispado de Burgos que el proceso diocesano sobre el martirio y beatificación del sacerdote Valentín Palencia y cuatro compañeros había sido admitido como válido. Una nota aparecida en la hoja diocesana “Sembrar”, del 16 al 29 de enero, de 2000, publicaba la noticia y hacía esta aclaración: “La posibilidad de la beatificación está cada vez más cerca”.

Han pasado quince años y hoy podemos confirmar que ha llegado el momento de declarar beatos a don Valentín Palencia y a los cuatro jóvenes burgaleses que le acompañaron en su martirio y que esto tendrá lugar en los próximos meses aquí en Burgos. Estoy seguro de que don Santiago Martínez Acebes, que fue el iniciador de la causa, habrá sonreído complacido desde el Cielo, como yo he sonreído complacido al concluir positivamente el proceso, en el que he tenido la suerte de estar implicado durante todo mi pontificado en Burgos, especialmente en el último año.

Don Valentín nació en Burgos el 26 de julio de 1871 y fue bautizado al día siguiente en la parroquia de san Esteban. Su padre era zapatero remendón y su madre se dedicaba a las tareas de la casa. A los 13 años ingresó en el seminario de San Jerónimo de Burgos, en el que permaneció diez cursos como alumno externo, por carecer de medios económicos. Ordenado sacerdote, fue destinado a Susinos del Páramo, en 1896, y luego a Burgos, en 1988, para hacerse cargo del “Patronato de san José para la enseñanza y educación de niños pobres”, que estaba ubicado en la actual escuela de restauración de san Esteban. Allí llegó a recoger 110 muchachos: 40 internos y 60/70 externos.

Soñaba con una escuela profesional, pero tuvo que conformarse con un pequeño taller. En él impartía a los muchachos una profunda formación humana y cristiana. Durante el verano llevaba a un grupo de sus músicos y a los niños más pequeños a pasar unos días de descanso y playa en Suances (Cantabria). Precisamente fue allí, en el verano de 1936, donde le sorprendió la guerra civil en compañía de un grupo de muchachos.

Uno de ellos, despechado porque no le había dado una peseta de plata por indisciplinado, le acusó al Frente Popular de Torrelavega. El 15 de enero siguiente, él y cuatro de sus muchachos fueron martirizados por odio a la fe en el monte Tramalón de Ruiloba (Cantabria). Unas señoras que les había ayudado con limosnas fueron obligadas, por el presidente del Frente Popular de Suances, a limpiar la casa de los niños. Gracias a una de ellas, poco después el periódico burgalés “El Castellano” recibió un extenso y conmovedor relato sobre las últimas horas de don Valentín, en las que costa que él sabía que lo iban a matar, pero tranquilo y lleno de fe, les dijo: “Siempre he pedido la gracia del martirio… Si me matan, cuando llegue al Cielo ya pediré por alguna de ustedes esta gracia”. Al preguntarle qué había hecho con el Santísimo, respondió: “He consumido, pero llevo en el bolsillo una Sagrada Forma para comulgar antes de que me maten”.

Como ya señalé antes, don Santiago Martínez Acebes inició el proceso de beatificación, en su fase diocesana, el 30 de septiembre desde 1996. Al cabo de dos años y medio lo concluyó (18.3.1998) y el 27 de abril de 1998 lo presentó en la Congregación para las causas de los Santos. El pasado 29 de septiembre dicha Congregación concluyó oficialmente el proceso y el 30 el papa lo aprobó, de modo que podemos proceder a la declaración oficial como beatos a don Valentín y a sus cuatro compañeros de martirio. En su momento se anunciará el día determinado para dicha celebración.

Damos gracias a Dios de todo corazón y le pedimos que siga enviándonos sacerdotes a la medida de don Valentín y jóvenes cristianos que den el mismo testimonio que los cuatro muchachos que le acompañaron.

+Francisco Gil Hellín, 

arzobispo de Burgos



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