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Primera homilía pronunciada por el nuevo arzobispo Metropolitano de Santo Domingo y Primado de America

Primera homilía pronunciada por el nuevo arzobispo Metropolitano de Santo Domingo y Primado de America

Ofrecemos la primera homilía pronunciada por el nuevo Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo y Primado de America, monseñor Francisco Ozoria Acosta, en el Estadio Olímpico de Santo Domingo el pasado 10 de septiembre, ante la presencia de miles de fieles.

«Vengo a la Arquidiócesis de Santo Domingo como Pastor de esta Iglesia Particular. Y como Pastor, vengo con una misión muy precisa: Enseñar, Santificar y Gobernar. Es decir, ser Pastor que conoce y ama a sus ovejas y sus ovejas le conocen y le aman», afirmó el arzobispo.

Enseguida el saludo y la homilía pronunciada por monseñor Francisco Ozoria Acosta.

– SALUDOS

Su Eminencia Reverendísima Nicolàs de Jesùs Cardenal Lòpez Rodríguez, Arzobispo Emérito de Santo Domingo, a quien tengo el honor de suceder.
Su Excelencia Reverendísima Jude Thaddeus Okolo, Nuncio Apostólico de Su Santidad.

Excelentísimo Señor Presidente Constitucional de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sánchez.

Honorable Señora Primera Dama, Lic. Candida Montilla de Medina.

Señores miembros del Cuerpo Diplomático acreditado en la República Dominicana.

Autoridades civiles y militares.

Señores Funcionarios del Gobierno.

Señores Arzobispos y Señores Obispos que nos visitan o Hermanos Obispos de nuestra Conferencia del Episcopado Dominicano.

Muy queridos sacerdotes, Diaconos, Religiosos, Religiosas, Institutos seculares.

Muy queridos hermanos delegados de las zonas pastorales de nuestra
Arquidiócesis.

Invitados Especiales. Hermanos que provienen de otras diócesis,

Hermanas y hermanos,

– HOMILIA EN LA MISA DE ACCION DE GRACIAS, TOMA DE POSESION

10 DE SEPTIEMBRE 2016

TEXTOS BIBLICOS

PRIMERA L~CTURA: 1 Re, 3,5-14Lectura Sàlmlca: Sab. 9,6.9-11
SEGUNDA LECTURA: Ef. 2,19-22
EVANGELlO: Jn. 10,10-16

Muy queridos hermanos y hermanas:
He escogido estas lecturas para esta celebración, porque quiero apropiarme todo lo que en ellas se dice. Son textos iluminadores para mi vida y el ministerio pastoral que la iglesia me confía a partir de este momento.
En la primera lectura, el Rey Salomòn reconoce sus limitaciones: «Soy un niño». Y ante la oferta de Dios: «pideme lo que quieres que te dé», Salomòn pide «sabiduria para discemir entre el bien y el mal». «Te doy un corazón sabio e inteligente para saber gobernar al pueblo de Dios».

En mis tareas como formador y promotor vocacional, siempre me he apropiado este pensamiento motivador: «Dios no llama a los capaces y si capacita a los que llama». Estoy convencido de que, el Señor, que se ha fijado en mi para este ministerio, Él se encargar de darme los talentos, el entendimiento y las fuerzas humanas y espirituales, para realizarlo según su voluntad.

Mi oración es: «Mándame tu sabiduría Señor para que me asistas en mis trabajos … mándala de tu santo cielo y de tu trono de gloria». Sin la sabiduría que procede de Ti, seré estimado en nada. Es mi oración, y les pido a todos ustedes que la hagan por mi.

EDIFICADOS SOBRE. EL CIMIENTO DE LOS APOSTOLES.
Con la ordenación Episcopal he llegado a ser sucesor de los apóstoles.

En la segunda lectura el ap6stol Pablo nos hace tornar conciencia de la apostolicidad de la Iglesia. En la profesión de fe que hacemos cada domingo decimos: «Creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica». Y el Catecismo de la iglesia nos insiste que esta Iglesia, no s610 fue fundada sobre la base de los Apóstoles, sino que «sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los sucesores de los apóstoles» (CIC 853).

Vengo a la Arquidiócesis de Santo Domingo como Pastor de esta Iglesia Particular. Y corno Pastor, vengo con una misión muy precisa: Enseñar, Santificar y Gobernar. Es decir, ser Pastor que conoce y ama a sus ovejas y sus ovejas le conocen y le aman (cfr.Jn. 10,17-28).
El Plan Arquidiocesano de Pastoral pretende que la Iglesia cumpla esa misión de enseñar, santificar y pastorear. Yo me sumo al plan. Me sumo a ustedes en los trabajos del plan de Pastoral. Y si hay alguien que todavia no ha entrado, que aproveche mi llegada y entremos todos juntos.

Dicho plan nos ayuda a hacer visible la «unidad» de la Iglesia. «Que todos sean uno, como tú y yo somos uno; que ellos sean uno en nosotros» (Jn. 17,2).

«Si algo debe inquietamos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y’de vida» (E.G. 49).

«YO DOY MI VIDA POR LAS OVEJAS».

Vengo a esta iglesia particular como Pastor. Quiero encamar a Jesús el Buen Pastor, que conoce las ovejas y da la vida por ellas: «yo doy mi vida por las ovejas». Yo vengo a dar mi vida por ustedes: los del centro y los de la periferia; a los de las altas torres y a los de los barrios, los del campo y los de la ciudad, los creyentes y los no creyentes, los que tienen poder y los débiles, los que disponen de recursos y los pobres que carecen de ellos.

Quiero poner mi mirada de Pastor, en la niñez, adolescencia, la juventud, las parejas de esposos, las madres solteras, las viudas y viudos, los ancianos y los enfermos y en todas las personas vulnerables y más necesitadas.

Quiero ser Pastor como Jesús dice: «Tengo otras ovejas que no son de este redil, también a esas las tengo que conducir y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo Pastor.»

Hoy y siempre, «los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio» y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es un signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vinculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. Nunca los dejemos solos» (E.G. 48).

Quiero seguir los lineamientos del Pastor que traza el Concilio Vaticano II en la Constitución Lumen Gentium: «. .. Los Obispos rigen, como vicarios y legados de Cristo, las Iglesias particulares que se les han encomendado, con sus consejos, con sus exhortaciones, con sus ejemplos, pero también con su autoridad y sacra potestad, de la que ejercitan Unicamente para edificar su grey en la verdad y en la santidad, teniendo en cuenta que el que, es mayor ha de hacerse como el menor y el que ocupa el primer puesto como el servidor» (cf. Lc. 22,26-27). (LG 27).

La Iglesia de Jesucristo, que se le confia a los pastores, es dinamica, participativa y comunitaria. Todo lo que ha sido su crecimiento. y desarrollo hasta hoy, es un desafío para nosotros impulsar nuevas posibilidades pastorales.

El Espiritu Santo nos seguirá dando luz, sabiduria y gracia para reinventar y relanzar, emprender y crear, renovar y robustecer, nuevas dimensiones y estructuras pastorales capaces de responder a los nuevos retos de los nuevos tiempos.

Ante el cambio de época que nos está tocando vivir es imposible la indiferencia del Pastor, ante la desigualdad, la injusticia, la inequidad, el sufrimiento de los desamparados, marginados, desprotegidos, olvidados y excluidos.

Las dimensiones de nuestro Ministerio Episcopal, hoy gozan de una iluminación de nuestro Pastor Universal, el Papa Francisco, quien nos propone un auténtico programa de acción en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium.

Me uno al sueño del Papa Francisco de conquistar una conversión pastoral, que le de sustento a las necesarias reformas de estructuras:

Sueño con una opcion misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto preservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral solo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria entodas sus instancias sea màs expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca asi la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesùs convoca a su amistad. Como

decía Juan Pablo II a los Obispos de Oceania, «toda renovación en el seno de la Iglesia debe tender a la misión como objetivo para no caer presa de una especie de introversion eclesial». (E.G. 27).
No pretendo exponer aqui un programa de los que sera mi ministerio pastoral en Esta Arquidiócesis. Será el transcurrir del tiempo que nos darà la oportunidad de conocernos más, de amamos, de compartir nuestra vida y nuestra FE. Sencillamente aquí me tienen, aqui tienen a su Pastor.

Cuenten con mi amor de Pastor y mi humilde oración. Yo cuento con sus oraciones.

Dios les bendiga.
AVE MARiA PURÌSIMA.
Fuente: Arquidiócesis de Santo Domingo

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