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Primer día Congreso Nacional de Cofradías de la Virgen de las Angustias

Primer día Congreso Nacional de Cofradías de la Virgen de las Angustias

José Rincón en el V Congreso de la Virgen de las Angustias: «La mayor caridad es dar a los demás a Jesucristo». Es una información de José Alberto Rugeles Martínez

El Arzobispo de Toledo y Primado de España Mons. Braulio Rodríguez Plaza presidió la primera sesión del V Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías de Nuestra Señora de las Angustias. D. José Rincón fue el primer ponente de la mañana en el salón de actos del Hotel Beatriz de Toledo. 

El Delegado episcopal de Religiosidad Popular y vicario de Cofradías y Hermandades, D. José Antonio Martínez y el Vicario Episcopal de la Mancha, D. Emilio Palomo así como el presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de Toledo, el Comisario del Congreso D. José María Romero y D. Francisco Villacampa García del Consejo de Pastoral acompañaron al ponente.

Don Francisco Villacampa García hizo la presentación del primer expositor del Congreso, D. José -Pepe- Rincón «En cualquier evento eclesial es fácil presentar a D. José Rincón porque en toda actividad diocesana nos ha precedido. Pepe Rincón tiene un amor apasionado por la Iglesia. Nació hace 83 años y desde los 16 ha militado en la Acción Católica. Fue en los años cincuenta pionero del Movimiento de los Cursillos de Cristiandad. Fue consultor del Pontificio Consejo de los Laicos. Un hombre lleno de ardor y con la única intención de que todos los alejados conozcan a Jesucristo. Cuida la relación personal con Jesucristo y está firmemente comprometido con el apostolado».

 

Don José Rincón señaló con el entusiasmo que lo caracteriza que: «el mayor título que nadie nos puede arrebatar es del hijos de Dios y nadie nos lo puede quitar. A María que tiene omnipotencia de súplica le pido que os enamoréis de Jesucristo que es la mayor alegría que podemos tener. Este congreso es original, oportuno e interesante. Os felicito por que habéis escogido la mejor parte, porque kl mejor forma de ir a Jesucristo es por María. La devoción a María que no lleve a Jesús está mal orientada o mal entendida. La Virgen siempre, siempre, siempre nos lleva a Jesús. Las cofradías son el alma, el motor de la Religiosidad Popular.

Componéis en la Iglesia «un ejército eclesial pacífico y numeroso» que portáis en vuestras cofradías la identidad mas rica de la identidad cristiana.

Muchas veces en el Pontificio Consejo de los Laicos defendí la Religiosidad Popular. Pero en las cofradías hay que superar la falta de sensibilidad apostólica y la falta de coherencia en la vida diaria. Es verdad que ha habido una falta de asistencia pastoral pero hay que superar el quedarnos en lo accidental -que son cosas buenas- y dar importancia a lo substancial.

Frente a los errores actuales no hay que asustarse. Hemos dejado al demonio actuar mucho. Pero las dificultades nos deben motivar a ser mejores, a dar más de nosotros, viviendo la filiación divina con ardor. Tenemos que vivir confiando en su Misericordia, sabiendo que la Fe es lo que da sentido a nuestra vida. La mayor amargura es no tener Fe. «La vida cristiana se cuaja en al Fe cristiana».

Las Cofradías nacieron en la Alta Edad Media. Carlomagno que era un gran estadista, un gran guerrero, un gran cristiano y que amaba mucho a la Iglesia ayudó mucho a ésta.

Yo me recuerdo que una vez en Sevilla el entonces Arzobispo de la diócesis hispalense, el Cardenal D. Pedro Segura y Sanz me dijo: «si desapareciesen las Cofradías romperíamos los frascos que durante siglos han contenido ricas esencias, lo que hay que hacer es volver a llenarlas  con esas esencias». Y esto se ha venido haciendo en los últimos años.

Las angustias de María suponen la identificación total con Jesús; son una consecuencia de ver lo que es la realidad del pecado. Por ser la expresión materna de Dios, nos muestra con sus lagrimas lo errado del pecado.

Es más fácil ser santo que no serlo. Para no serlo tenemos que luchar contra Dios. El pecado es lo más absurdo que hay. ¿De dónde vienen los males actuales de nuestro mundo. del pecado.

Las angustias de María son el gozo y el dolor de la Iglesia. María es nuestra Madre. Y hay que conocerla. Como debemos conocer a Jesucristo y la Biblia y el catecismo.

La caridad se alimenta de la caridad. Pero la mayor obra de caridad es darle a los otros el conocimiento de Dios. La mayor obra de caridad es el apostolado. Tenemos que asociarnos a la obra de Jesucristo. María fue la primera que proclamó las grandezas de Dios y de Jesucristo y tenemos que hacerlo también nosotros.

Las Cofradías tienen que hacer que el mensaje de Cristo cale en sus integrantes. Que sean formados en la doctrina de la Iglesia, que sean apóstoles, que sean evangelizadores. Y en María siempre van los cofrades van a encontrar a Jesucristo».

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