Internacional

Presidente y vice presidente de la USCCB: La migración es, más que nada, un acto de gran esperanza

Presidente y vice presidente de la USCCB: La migración es, más que nada, un acto de gran esperanza

La siguiente es una declaración conjunta del Cardenal Daniel DiNardo, arzobispo de Galveston-Houston y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), y monseñor José H. Gomez, arzobispo de Los Angeles, vicepresidente de USCCB; sobre la Semana Nacional de la Migración que se viene celebrando en el paìs norteamericano. La semana comenzó el 8 y se extenderá hasta el 14 de enero.

El mensaje completo es el siguiente:

Empezando el domingo, la Iglesia Católica en los Estados Unidos celebrará la Semana Nacional de la Migración. La celebración comenzó hace más de 25 años como una manera de reflexionar sobre las muchas formas en que inmigrantes y refugiados han contribuido con nuestra iglesia y nuestra nación. Este año, estamos invitados a crear una cultura de encuentro donde los ciudadanos viejos y nuevos, junto a los inmigrantes recientes y de hace mucho tiempo, pueden compartir uno con el otro sus esperanzas de una vida mejor. Jesús, María y José conocían la vida como refugiados, así que también empecemos este encuentro dentro de nuestras propias familias.

La migración es, más que nada, un acto de gran esperanza. Nuestros hermanos y hermanas que se ven obligados a migrar sufren separaciones familiares devastadoras y a menudo enfrentan condiciones económicas desesperantes al punto que no pueden mantener un nivel de vida muy básico. Los refugiados huyen de sus países debido a guerras y persecuciones que los inspiran a arriesgarlo todo por una oportunidad de vivir en paz. Como católicos en los Estados Unidos, la mayoría de nosotros puede encontrar historias en nuestras propias familias de padres, abuelos o bisabuelos que han dejado el viejo país por un futuro prometedor en Estados Unidos. Toma tiempo en esta Semana de la Migración para buscar esas historias. Debemos recordar esos momentos cuando nuestros seres queridos se vieron obligados a buscar la misericordia de los demás en una nueva tierra.

Los estadounidenses tienen un gran patrimonio de dar la bienvenida al recién llegado que está dispuesto a ayudar a construir una mejor sociedad para todos. En ocasiones, el miedo y la intolerancia han puesto a prueba ese patrimonio. Ya sea que emigraron de Irlanda, Italia o muchos otros países, las generaciones anteriores enfrentaron intolerancia. Gracias a Dios, nuestra nación creció más allá de esas divisiones para encontrar fuerza en la unidad y la inclusión. Hemos valorado las palabras de la escritura, “no se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles.”(Heb 13:2).

Esta Semana Nacional de Migración es una oportunidad para acoger la importante labor de seguir asegurando la frontera, de dar la bienvenida al extranjero y servir a los más vulnerables– todos los componentes de una política humana de inmigración.

Fuente: Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos

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