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Presentación del libro: “Le perdono, padre” (sobrevivir a una infancia rota)

Presentación del libro del libro: “Le perdono, padre” (sobrevivir a una infancia rota)

El autor Daniel Pittet, cuenta un testimonio autobiográfico. Es el testimonio de una víctima de abusos durante su infancia y su proceso de sanción. Escribe el prólogo del libro el Papa Francisco.

El libro fue presentado el miércoles 31 de mayo, en el salón que los jesuitas tienen en Madrid, calle Maldonado 1.

En la presentación estuvieron el autor del libro Daniel Pittet; Mons. Ricardo Blazquez Pérez, Cardenal Arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española; Pablo Guerrero S.J., Delegado de la Compañía de Jesús en Madrid.

Presentó y moderó, José maría Rodríguez Olaizola S. J. Consejero Delegado del Grupo de Comunicación Loyola.

Estamos ante un libro imprescindible y necesario, porque hay que dar voz a las víctimas. Daniel Pittet, acompañado y víctima por la misma Iglesia, ha sabido después de un largo tiempo de curación encontrar el mecanismo para su liberación: el perdón. Agradeció la presencia de los tres ponentes y en especial la de Mons Ricardo Blazquez.

Dio la palabra a Pablo Guerrero, especialista en pastoral familiar y sacerdote. Consideró el libro lleno de encuentros salvíficos; libro duro que conmueve y avergüenza, pero un libro que -dice- le ha hecho mucho bien. Se merece hablar de este libro desde el corazón. Considera que la mejor presentación nos la ofrece el Papa en el prólogo. Le da gracias a Daniel. Quien -confiesa- haber sido salvado por los monjes y así comprendió que nunca hay que generalizar.  Es un libro que narra con autoridad su vida llena de de sus luces y sombras. Habla con autoridad de la Iglesia y le pide que reconozca y pida perdón con los castigos ejemplares. Es imposible que Dios no exista. Ha logrado escapar de la muerte gracias a su esposa y da gracias a la Iglesia.

Perdonar no es barato, no significa amnesiaDebemos olvidar, pero las atrocidades no, pues se cae en el peligro de repetirlas. Con el perdón no se borra, no se olvida el pasado. Lo recordamos de manera diferente.

Seguidamente, intervino Daniel Pittet, víctima de abusos y autor del libro en el que narra su proceso de sanación. Está casado y es padre de 5 hijos. Es bibliotecario en Friburgo (Suiza). El libro traducido ya a 8 idiomas, en su versión española, fue presentada al Papa la semana pasada. Agradeció la acogida

Gracias por el acogimiento.  Comenzó diciendo que el 99% de sacerdotes cumplen en el servicio con su ministerio. Aún así el Papa ha afrontado de manera muy decidida y seria el problema. Considera que no había pensado escribir un libro. Había trabajado durante tres años sobre la vida religiosa, colaborando con el Papa Francisco. Y cuando fue a despedirse, hablando con el Papa, le confesó haber sido violado por un sacerdote. El Papa le preguntó si había escrito algo. Le dijo que si pero para ámbito privado. Francisco se interesó por esos escritos y después de haberlos leído, le llamó y le dijo: “he llorado leyéndolo…le entregó un prólogo para el libro que le animó a escribir. Después, el Espíritu Santo, dice, se encargó de todo.  Se público en francés y se tradujo a varias lenguas.

Cuenta que a los siete años fue capaz de perdonar al sacerdote que había abusado de él tantas veces. Consideró en su agresor a dos personalidades.

Confiesa que ha recibido cartas de víctimas y de pedófilos. Menciona a un médico que le escribió 15 folios y ha comprendido que las víctimas sufren ese crimen, así como los pedófilos también. Contó que en una presentación del libro, mencionando el perdón, una mujer de Ruanda manifestó que ella presenció como habían matado a toda su familia. Los mataron delante de mí, y yo los he perdonado, confesó. Lo comprendo muy bien.

He conocido, indicó, a personas que sufrieron y sufren más que él. El perdón nos libera. El ha estado 20 años en terapia. Pero ha podido ser un hombre libre gracias al perdón y lo ha logrado gracias a la Iglesia.  Y está contento de lo que ha sido su vida pues gracias a su historia puede dar este testimonio. 

Dijo que ha querido que en el libro se incluya el testimonio del sacerdote que le violóLo fue a ver y se sintió contento y triste por el estado en que se encontraba. Esto sucedió en noviembre de 2016. Iré al infierno, le manifestó, pero Daniel le dijo: pida perdón a Dios y nos veremos en el Paraíso. Había violado a 150 niños. De los que 8 Se habían suicidado. Daniel dice que “está contento de haber pasado por esta experiencia. Pude entrar en relación con esta persona sin sentirme presa del odio ni del deseo de venganza. Por eso pienso que el perdón no necesita ser pedido por el agresor”.

Este fue el breve testimonio (completo en el libro) de Daniel Pittet, un hombre víctima de abusos sexuales por parte del sacerdote Joël Allaz. Fue entre 1968-1972, desde los 9 años a los 12. Después de 40 años, Daniel por sugerencia del Papa Francisco escribe esta larga historia de su sanación. Relato en donde el perdón que le manifiesta a su agresor, es la llave para su liberación. “Muchas personas no pueden comprender que no le odio. Yo le perdono y he construido mi vida sobre el perdón”, dice en el libro.

A continuación, D.Ricardo Blazquez expuso una sentida síntesis y valoración del libro que el escribir, publicar y leer este libro, es un ejercicio de liberación. Creer en Jesucristo es buscar la verdad. “La verdad nos hará libres” (Jn.8,32). “La verdad padece pero no perece” (Santa Teresa de Jesús). Por eso, el Papa Francisco en el prólogo al libro de Daniel Pittet escribe: “Doy gracias a Daniel, porque testimonios como el suyo hacen caer el muro de silencio que ahogaba los escándalos y los sufrimientos, y proyectan luz sobre una terrible zona de sombra de la vida de la Iglesia. Abren el camino a una justa reparación y a la gracia de la reconciliación, ayudan asimismo a los pederastas a tomar conciencia de las terribles consecuencias de sus actos”.

La Iglesia quiere caminar en la luz y ser testigo de la luz. Estamos ante un libro estibo con dolor, valentía y responsabilidad. A las personas que confiadamente se nos comunican, dijo Ricardo, les debemos gratitud, respeto y discreción. Las confidencias no se airean ni se convierten base de chantaje y extorsión. Pero, como a veces se ha dicho, el secreto es el arma del tirano; se trata de un silencio impuesto, forzado y baluarte para humillar y abusar de las personas. Por eso, el Papa accedió a prologar este libro que es un testimonio necesario, liberador y valiente.

Estamos ante una realidad muy dolorosa, que ni en la familia, ni en la sociedad ni en la Iglesia, se ha reaccionado debidamente. Por encima de todo, en este campo se ha de actuar con verdad, libertad y “tolerancia cero”, defendiendo la dignidad de los débiles y humillados.

Llama la atención cómo el autor se ha ido levantando personalmente hasta otorgar el perdón a su abusador. No rezuma el libro deseos de venganza y desquite. No reclama castigo; pero sí exige que estos abusos tan graves se reconozcan y sean corregidos radicalmente. Pide que se activen los medios para estas conductas abominables se eviten.

El 12 de noviembre de 2016 es una fecha muy importante, según dice Daniel ven el libro. Fue el encuentro con el hombre que había abusado de él durante cuatro años. Y dice: “No quise recordar la historia con él. Se lo que he vivido y conozco el destino de decenas de niños que han pasado por sus manos. Él sabe lo que ha hecho. Pienso que Joël Allaz (el abusador) se sentía aliviado por encontrarse conmigo y tranquilo porque la entrevista se desarrollara sin violencia. Yo creo que no es consciente de todo el daño que ha hecho sufrir a cuantos niños ha maltratado”… “Verlo destruido no mitiga en nada el sufrimiento que me ha provocado. Sin embargo, tampoco me alegro al ver en lo que se ha convertido”.

En la conversación del epílogo, dirá Joël: “Yo he vivido un verdadero calvario…tengo la impresión de haber sido un Judas… temo más vivir que morir.. sufro por no poder solucionar los sufrimientos humanos que he provocado a las víctimas…Después de la muerte no sé qué me pasará. ¡Tengo confianza! “

Daniel no guarda rencor al sacerdote Joël Allaz. Muchas personas no pueden comprender que no le odio. Yo le perdoné y he construido mi vida sobre este perdón, escribe Daniel Pittet en el capítulo 11. “Gracias al perdón no me siento ya atado a él, ya no estoy bajo su dependencia. El titulo del libro “Le perdono, Padre”, debe entenderse al pie de la letra, dice Daniel.

Se concluyó el acto con la voluntad de compartir esta historia porque puede hacer mucho bien.

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Madrid 1- junio 2017

osé Manuel CyC

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