Ginés García Beltrán entrega el premio especial a José María Carrascal
Iglesia en España

Premios ¡Bravo!: Historias que construyen

«A todos nos quedan muchas historias por contar». Así animó Ginés García Beltrán, presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, a los galardonados de los Premios ¡Bravo! El obispo de Getafe llamó a los galardonados a continuar trabajando para elaborar «historias que construyan y no destruyan», así como animó a los periodistas a ser profesionales «con relaciones personales que son fuente de la información. Optar por estos periodistas es optar por la calidad, el rigor, al tiempo que permite cumplir los tres fines de esta profesión: formar, informar y entretener».

La verdad y el desafío digital

A este reto, el prelado sumó otros dos: la verdad y el desafío digital: «Vivimos y comunicamos en una realidad nueva, para ello, la tecnología nos ha dotado de más herramientas para nuestra labor. Sin embargo, estos medios técnicos no deben oscurecer la labor sacrificada y vocacional del profesional. La comunicación ha de tener su centro en la humanidad, una comunicación de los hombres para los hombres».
Respecto a la verdad, García Beltrán incidió en ese entorno digital que «ha hecho que la información se multiplique exponencialmente y junto al trigo de la verdad se siembre la cizaña de las noticias falsas. Hará falta que la formación de los comunicadores incluya desarrollar un sexto sentido que permita encontrar la verdad, la información de confianza, para prestar un buen servicio a la sociedad». Todo esto «es un encargo para todos nosotros», concluyó el obispo. «Seguid mirando a la realidad porque esas historias están a nuestro alcance».

«Se necesitan corazones grandes»

José María Carrascal, premio especial a la trayectoria profesional tomó la palabra en nombre de todos los premiados. «La cualidad más importante es la bondad, gente dispuesta a ayudar a las demás sin pedir nada a cambio, pocas. Y es que la bondad es la característica de las almas egregias, de los corazones grandes. Si me dieran a elegir entre un país de ciudadanos inteligentes y un país de buenos ciudadanos elegiría sin duda el segundo. Y estoy seguro de que viviría más feliz», expresó con una sonrisa.

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