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Premio Nacional de Periodismo “Cardenal Juan Landázuri Ricketts”

Premiado un artículo de un periodista peruano sobre un misionero camerunés

 La Conferencia Episcopal Peruana concede todos los años el Premio Nacional de Periodismo “Cardenal Juan Landázuri Ricketts”, para reconocer a los periodistas y estudiantes que a través de sus producciones y trabajos resalten la labor de la Iglesia y los valores y dignidad de la persona. Este año, el ganador de este premio en la categoría de prensa escrita ha sido para el periodista Renzo Iván Gómez Vega, por el reportaje “Un Pastor venido de África”, publicado en el suplemento del domingo del diario La República.
El artículo premiado habla de un misionero camerunés, Paulin Joachin Kameni, que quería ser periodista. “Le emocionaba la idea de aparecer en las pantallas, de verse narrando noticias en esos bodoques de madera llamados televisores que llegaron a Camerún, su país natal, recién en la segunda mitad de los ochenta”.
El misionero nacido en Bafang, una ciudad de 30 mil habitantes al oeste de Camerún, era el mayor de siete hermanos, pues su familia pertenece a la etnia Bamileke conocidos como los ‘chinos de África’ por su habilidad para los negocios y el comercio, según cuenta el periodista galardonado.
“De alguna manera, estaba forzado a continuar el legado familiar. Pero su fe lo llevaría por caminos opuestos. A Kameni le es difícil explicar su vocación. No era de ir a misa ni rezar. Tampoco recuerda una gran crisis existencial. Lo que sí recuerda es un ligero temor a desaprobar el bachillerato que lo hizo ingresar a un grupo vocacional y, posteriormente, conocer a los hermanos de la Congregación de los Hijos de la Inmaculada Concepción.
De pronto, sin darse cuenta, rezaba a diario, comulgaba, leía la Biblia y se puso a reflexionar sobre su vida. A sus padres no les dijo directamente que quería ser sacerdote sino que iba a formarse en el seminario. Allí se convencería si era lo suyo. Solo debía esperar una señal, un llamado”, escribe Renzo.
Continúa el artículo contando cómo “el llamado” sería a un país desconocido de América del Sur en el cual se abriría una nueva sede de la Congregación. Era marzo de 2002, y Kameni pisaba el Perú. A partir de ahí, el artículo explica cómo fue su vida, sus primeros años viviendo en una casa prefabricada empezando de cero, cómo se ordenó sacerdote y su primer trabajo de párroco. Con el tiempo, además, construyeron una casa para los hermanos de su congregación, un pequeño colegio en Cashahuacra, y una escuela técnica… Y cuenta también cómo tuvieron que superar lo que ellos llaman el “huaico”, lluvias torrenciales que arrasaron la zona: “En los días subsiguientes, montado en una camioneta, junto con su equipo, se ha encargado del acopio, recojo y distribución de las donaciones. Visita a los damnificados, de los que ha recibido extensas listas de peticiones, como la de Walter Aguirre (45), un carpintero que perdió su taller. Más que latas de atún, pide martillos, compresoras y serruchos para comenzar de nuevo”.
El padre Kameni, cuenta el artículo, se volcó con su gente, que “el desastre ha despertado fervor, compromiso y espíritu de caridad en el pueblo. Oraré para que también se acuerden de Dios cuando todo marche bien”.

OMPRESS-PERÚ (19-11-15)



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