Firmas Navidad 2017

Pregón de Navidad, poema de Francisco Vaquerizo

Pregón de Navidad, poema de Francisco Vaquerizo

Con vuestro permiso vengo,

amigos, a pregonar

el nacimiento, en Belén,

de un Infante que abrirá

los portones de la Gloria

a toda la humanidad.

Con vuestro permiso vengo,

amigos, a pregonar

suceso tan memorable,

evento tan singular

que hasta los coros angélicos

se encargaron de anunciar

diciendo “gloria en los cielos

y en la tierra, al hombre, paz”.

Y es que Jesús – Enmanuel”-

ha nacido en un Portal

y que Él es ya para siempre

nuestro Cordero pascual,

el que, inmolado en la Cruz

por toda la humanidad,

a la gracia de Dios Padre

de nuevo nos llevará.

Atención hacia este Niño,

porque no es un niño más,

es el Hijo de Dios vivo,

como pronto se verá

cuando salga a los caminos

y se ponga a predicar

ese Reino de los Cielos,

que es reino de caridad,

de amor, de vida, de gracia,

de justicia y de verdad.

Amigos, amigos todos,

acercaos y mirad

al Niño Jesús, que llora

siendo Él la felicidad

y la dicha por sí mismo.

Y otro detalle observad:

que apenas tiene pañales

ni cuna donde posar,

siendo Él la misma riqueza

y teniendo en propiedad

todas las cosas creadas

y los que estén por crear.

Tened en cuenta asimismo

la tremenda soledad

en que se ve, pese a ser

la divina Majestad.

¿Por qué hace el Niño estas cosas?

Yo digo que las hará

porque viene a dar ejemplo

de pobreza y humildad,

virtudes que, de mayor,

tanto recomendará.

Y, sin embargo, parece

feliz que no cabe más;

su sonrisa de cariño,

su mirada de amistad

y la infinita ternura

de su rostro celestial,

clara y fehaciente muestra

de su contento nos dan.

Reyes magos de muy lejos

lo vinieron a adorar,

a sus plantas se postraron

con toda solemnidad

y, antes de volverse a casa,

dones le fueron a dar

de oro, de incienso y de mirra,

que son de mucho estimar.

Quiera Dios que, en estos días

alegres de Navidad,

no echemos en el olvido

algo tan elemental

como que el Divino Infante

es el punto principal

de estas fiestas; cualquier otro

que ocupase su lugar

-los regalos, los banquetes,

los adornos del hogar…-,

sería sacar de quicio

las cosas, deteriorar

sería la esencia misma

de la misma Navidad.

La Navidad es un Niño

que nace para librar

a los hombres del pecado,

y el  que quiera de verdad

vivir estos días santos

con toda autenticidad,

ha de poner su mirada

y su amor en el Portal

donde Jesús Niño estrena

nuestra condición mortal.

Con vuestro permiso, amigos,

mi pregón llega al final,

no sin antes desearos

mucho amor y mucha paz

y unos días de descanso

y de gozo celestial.

Feliz Navidad os desea a todos.- Francisco.

Guadalajara, 2017.

Fotografía: Antonio López Negredo

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