Por la calle

#Porlacalle: ¿Para qué tantas fotos?

Ayer estuve paseando por un parque y disfruté del ambiente: unos paseando, otros haciendo deporte, otros ingeniosos atrayendo la atención de la gente con su magia, su música, su arte… Una cosa me llamó la atención y me está dando vueltas desde entonces. Casi todos compartían un gesto: la mano levantada con el móvil en la mano enfocándose a sí mismo o a otros posando en cada rincón.
Al principio me pasó desapercibido, por la costumbre. Pero al caer en la cuenta y fijarme mejor me parecía que estaban poseídos. Poseídos por el afán de cautivar el momento, poseídos por la urgencia de nutrir las redes y perfiles, poseídos por compartir o guardar lo que estaban viviendo. Es comprensible que queramos guardar recuerdos de los momentos bonitos, pero ¿no nos estamos obsesionando?, ¿no gastamos más energías en enseñar lo que vivimos que en vivirlo?, ¿no desperdiciamos el gusto de vivir, saborear, disfrutar… sin más? Hace unos años hacer una foto era una manera de señalar que el momento era importante y no queríamos perderlo, había que elegir bien. Ahora tenemos la suerte de poder captar cada momento con una calidad extraordinaria y una rapidez supersónica…pero ¿no estaremos perdiendo la capacidad de saborear el momento sin la angustia de tener que dejar documento gráfico de ello?, ¿no estaremos perdiendo la capacidad de vivir interiormente los momentos y «cocinarlos» dentro antes de compartirlo para poder decir algo interesante, algo original, algo nuestro? Necesitamos recuperar la sabiduría de saborear el momento.

Por Mar Carles rjm

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