Coronavirus Por la calle

#PorLaCalle: Encendamos nuestra luz

En estos días, resguardados en casa, escribir una columna titulada Por la calle resulta enormemente sugerente, al fin y al cabo, no podemos pisar las calles físicas, pero tenemos otras muchas vías que transitar e incluso redescubrir. Dos semanas después, la efusividad de las primeras reacciones a la cuarentena deja paso a la sedimentación de lo fundamental, aquello que no se ha llevado el soplo de la indiferencia y la frivolidad: necesitamos esperanza.
La esperanza no es optimismo, ni negar la realidad, ni anestesiar la muerte, no, la esperanza es mirar a los ojos a la realidad, aceptar el dolor y saber que tendrá un sentido porque Dios está con nosotros en toda circunstancia, aunque nos cueste entenderlo. La esperanza ha de ser el fruto de nuestra fe, la misma esperanza de María al pie de la Cruz, Dios está conmigo aun cuando todo se desmorona. Si en Dios descansa nuestra esperanza, si esa es nuestra fe, no podemos esconderla, como el siervo negligente que enterró el talento, o guardárnosla sólo para nosotros. Si creemos en un Dios que se da sin medida no podemos aplicar otro criterio, tampoco al repartir nuestra esperanza.
Por eso, estamos llamados a ser sembradores de esperanza: en tu hogar, en tu comunidad, en tus redes sociales, en tu grupo de WhatsApp, desde tu balcón o en las videoconferencias. La oscuridad nos envuelve, pero estamos llamados a ser luz, dejemos que el Señor nos use para iluminar las calles ensombrecidas.

Javi Prieto

Print Friendly, PDF & Email