Opinión

Pobreza y miserias, por José-Román Flecha (Diario de León, 8-3-2014)

Pobreza y miserias, por José-Román Flecha (Diario de León, 8-3-2014)

“Siendo rico se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza”. Sobre estas palabras de San Pablo a los Corintios entreteje el Papa Francisco el mensaje cuaresmal con el que desea ayudarnos a recorrer el camino de la conversión.

Evidentemente, el que se hizo pobre siendo rico es Jesucristo. En él hemos descubierto que “Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza”. Es más en esa frase de San Pablo nos llama la atención que Cristo no nos haya liberado por medio de su riqueza, sino por medio de su pobreza.

Esa pobreza que nos ha liberado no es sólo carencia de dinero, Es su modo de amarnos y de estar cerca de nosotros como el buen samaritano de la parábola evangélica. Al compartir con nosotros su amor, su compasión y su ternura Jesucristo no da la verdadera libertad, la verdadera salvación y la verdadera felicidad.

Estas afirmaciones son unas paradojas difíciles de comprender y de aceptar en esta sociedad del despilfarro y de la apariencia. Pero, si bien se miran, estas actitudes del mundo al revés son las que realmente nos ofrecen serenidad. Sobre todo, al ver que Alguien ha optado por ese estilo de vida por nosotros.

Y nosotros hemos sido llamados a colaborar con Él en la gran obra de la liberación de nuestra humanidad. A veces pretendemos hacerlo por medio de medios brillantes y costosos. Sin embargo, a imitación del Maestro, hemos de mirar las miserias de los hermanos, tocarlas y tratar de aliviarlas con obras eficaces.

Claro que los conceptos a veces se esfuman ante nosotros. Según el Papa Francisco, “la miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza”. Pues bien, no deberíamos ignorar los tres tipos de miseria que se presentan ante nuestros ojos:

• La miseria material se manifiesta en la privación de los derechos fundamentales y en la carencia de los bienes de primera necesidad que se deben a toda persona.

• La miseria moral se descubre en las numerosas esclavitudes y adicciones que amarran a las personas al vicio, al pecado y a sus continuas seducciones.

• La miseria espiritual nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor y su perdón, pensando con orgullo que nos bastamos a nosotros mismos.

Frente a esta triple miseria que nos presenta este mundo, todos los cristianos estamos llamados a anunciar con gozo el mensaje de misericordia y de esperanza que brota del Evangelio. Será difícil, pero es una tarea hermosa e inolvidable.

La Cuaresma es un tiempo propicio para dar gracias por la salvación que la pobreza y la cercanía de Cristo nos han ganado. Y es también  el tiempo adecuado para dar testimonio de ese mensaje de salvación ante todas las personas que sufren la miseria material, moral y espiritual. Un mensaje que ha de convertirse en compasión y en servicio activo.

José-Román Flecha Andrés

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