Carta del Obispo Iglesia en España

Pilar bendito, tú a la victoria nos llevarás, por Eusebio Hernández Sola, OAR, obispo de Tarazona

el-pilar

Pilar bendito, tú a la victoria nos llevarás, por Eusebio Hernández Sola, OAR, obispo de Tarazona

Queridos hermanos y amigos: Este domingo hemos celebrado a la Santísima Virgen del Pilar. Fiesta no sólo importante en Aragón, podemos decir que España y también los países de América, celebran a la que, como dice la jota, es la que más altares tiene.

La tradición secular sostiene que antes de su Asunción a los cielos la Virgen María vino en carne mortal a Zaragoza y allí dejo como signo de su presencia el Pilar o columna que todavía hoy veneramos.

El Pilar es un signo de la evangelización; siempre hemos escuchado en la tradición pilarista que la Virgen vino en un momento de crisis para Santiago y los siete varones apostólicos que se sentían fracasados ante la escasa acogida de la predicación evangélica. El Pilar que la Virgen deja en Zaragoza es un claro signo de Cristo, columna sobre la que se debe edificar la Iglesia. Pilar que nunca falla por muy adversas que sean las circunstancias o el rechazo que nuestro mensaje puede tener en muchas personas.

La Virgen María siempre acompaña la acción evangelizadora de la Iglesia, la Madre de Jesús es la madre solicita que siempre está atenta a las necesidades de los hombres, como en las bodas de Caná, nos sigue diciendo: Haced lo que Él os diga.

Asimismo la Virgen del Pilar es una llamada continua a la conversión, se dice que uno de los grandes milagros de la Virgen en su basílica es el numeroso grupo de fieles que se acercan al sacramento de la Penitencia. Muchos fieles al entrar en la basílica sienten la necesidad de acercarse hasta un confesor y encaminar de esta forma su vida cristiana.

¡Cuánto sabe la Virgen del Pilar de las necesidades y súplicas de todos aquellos que se acercan hasta su imagen y besan su Pilar! Personas que probablemente no lleven una vida cristiana intensa, pero que sin embargo saben que María es la Madre que a todos acoge y protege. Dios no quiere que caminemos solos, sino acompañados por una madre, nuestra Madre la Virgen del Pilar.

Estos dos aspectos son los milagros silenciosos que la Virgen del Pilar realiza en muchas personas, no hay grandes signos o milagros espectaculares, pero sí esa acción materna de María que cada uno experimenta en su corazón y que, muchas veces, impulsa a un cambio de vida. Como dice la antífona del Aleluya de su solemnidad: afianzó mis pies sobre la roca y me puso en la boca un cántico nuevo.

La reina Blanca de Navarra contribuyó a que la devoción de la Virgen del Pilar se extendiera en el orbe católico, con ella pidamos en este día: Arrimémonos todos a esta Madre, medianera de todas las gracias. Ella lo mismo asiste a un modesto campesino, como Miguel Juan Pellicer, el Cojo de Calanda, o a toda una reina soberana.

Cantemos hoy con fe las palabras del himno: Este pueblo que te adora, de tu amor favor implora y te aclama y te bendice abrazado a tu Pilar. Pilar sagrado, faro esplendente, rico presente de caridad. Pilar bendito, trono de gloria, tú a la victoria nos llevarás.

A todos os deseo un feliz día de Nuestra Señora la Virgen del Pilar y con afecto os saludo y bendigo.

Que Santa Teresa interceda este año por todos nosotros.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email