Voluntarios de Cáritas Perú y beneficiarios del proyecto sobre necesidades básicas de higiene a las familias más pobres afectadas por la covid.
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Perú: Ollas solidarias y kits sanitarios para los más pobres

En el Reino de Dios, «que inicia ya en este mundo», «el pan llega a todos y sobra; la organización social se basa en el contribuir, compartir y distribuir, no en el poseer, excluir y acumular». Este es uno de los mensajes que el Papa Francisco quiso transmitir a los participantes en un seminario virtual sobre la covid en América Latina celebrado el pasado fin de semana. El encuentro estaba organizado por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y tenía por lema «América Latina: Iglesia, Papa Francisco y los escenarios de la pandemia».

Los participantes en el evento debatieron y reflexionaron sobre la situación actual para tratar de definir posibles líneas de actuación. Y pusieron también de manifiesto lo ya sabido: que la pandemia ha dado visibilidad a las «vulnerabilidades preexistentes» de millones de latinoamericanos cuya pobreza les imposibilita protegerse de la enfermedad.

Porque, ¿cómo va a respetar un confinamiento quien no dispone siquiera de agua en casa? ¿Cómo no va a salir a trabajar o a vender cualquier cosa aquellos que no tienen qué llevarse a la boca? ¿Cómo cumplir con las medidas profilácticas exigidas si se carece de recursos para comprar el gel, las mascarillas o los productos necesarios para desinfectar los ambientes?

El virus —dijo el Papa— «nos recuerda que la mejor forma de cuidarnos es aprendiendo a cuidar y proteger a los que tenemos al lado».

108 ollas comunitarias, y más de 11.000 beneficiados

En Perú, uno de los países de América Latina más castigado por el coronavirus, la Iglesia está haciendo un gran esfuerzo para salir al encuentro de quienes carecen de todo. Cáritas Lima emprendió a finales de agosto una campaña llamada «Menestras Solidarias» para dar de comer, a través de ollas comunitarias, a las familias de las zonas más afectadas por la crisis sanitaria. «La campaña —explica Cinthia Tello, directora general de Cáritas Lima— es una caravana de solidaridad que apoya a los asentamientos humanos organizados en ollas comunes. Esta forma de organización es un modelo de sostenibilidad porque cuenta con la colaboración de la misma población».

El proyecto busca atender a las personas en situación de extrema pobreza en los distritos de Rímac, Manchay, Chorrillos, Cienaguilla, el Agustino y La Victoria. En ellos hay 108 ollas comunitarias organizadas y la campaña ha beneficiado ya a más de 11.000 personas. «Hasta el momento hemos recolectado más de 10.000 kilos de menestras (legumbres)», indica Tello.

Otro proyecto de Cáritas —en este caso de Cáritas Perú y las Cáritas diocesanas de Chosica y Moyobamba, con el apoyo del Catholic Relief Service, la Cáritas de Estados Unidos— está relacionado con la higiene. En este caso el ámbito de intervención son las regiones de Lima y San Martín. La iniciativa buscar atender en los próximos tres meses las necesidades básicas de higiene de 670 familias vulnerables, 3.350 personas en total. Para ello se están distribuyendo ya artículos básicos de higiene y protección, y realizando talleres de sensibilización y capacitación para prevenir los contagios.

«El proyecto —explica Jair Torres, su coordinador— está trabajando tres líneas de acción, que son: sensibilización, información y educación: educación sanitaria e implementación con kits de protección e higiene; y asistencia espiritual y/o psicológica».

Superar la ceguera

Perú está viviendo una crisis política y social sin precedentes. El pasado 9 de noviembre, el Congreso logró finalmente destituir —ya lo había intentado unas semanas antes— al presidente Martín Vizcarra, a quien quedaban solo cinco meses de mandato y cuya lucha contra la corrupción era abrumadoramente respaldada por los ciudadanos. Su relevo en la primera magistratura del país lo tomó el hasta entonces presidente de la Cámara, Manuel Merino, que permaneció en el cargo la friolera de ¡cinco días! Juró el día 10 y se vio obligado a dimitir el 15, después de que la represión de las protestas por su nombramiento por parte de la policía dejara dos muertos, más de cien heridos —al menos cuatro de ellos de gravedad— y 41 desaparecidos, según la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. El cargo ha recaído ahora de manera interina en Francisco Sagasti, del partido Morado, el único que votó en contra de la destitución de Vizcarra, quien ha destituido al jefe de la Policía y a quince generales de dicho cuerpo.

Este domingo, solemnidad de Cristo Rey, el arzobispo de Lima Carlos Castillo Mattasoglio llamó durante la Eucaristía que ofició en la catedral a ser receptivos al espíritu de la fraternidad que pide el Papa Francisco. «Dios quiere nuestra resurrección —dijo—, y para eso, tenemos que abrir los ojos, superar la ceguera, superar el empecinamiento, tener capacidad de salir de las ideologías que destruyen nuestra capacidad de amar».

Para el primado de Perú, «hemos creado un sistema de vida “normal” que se basa en la indiferencia, en el que yo hago lo que quiero, lo que deseo, hago mis intereses, sin considerar el rostro del otro a la masividad del dolor humano. El Señor nos llama a remecer nuestro corazón para convertirnos personal y socialmente al Dios que vive y mora en el pequeño».

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