Internacional Última hora

Perú: Histórica misa en Lima por las víctimas de la Covid

Perú tardará en olvidar el Día de Todos los Santos de este año, tras la impresionante celebración eucarística oficiada en la noche del 1 de noviembre en Lima en la plaza de la catedral. La ceremonia, sin fieles, fue presidida por el arzobispo limeño Carlos Castillo Mattasoglio y concelebrada por los obispos titulares y auxiliares de las diócesis de Callao, Chosica, Lurín, Carabayllo y Lima, y con ella se quiso honrar a los 34.476 muertos que, hasta el día de hoy 3 de noviembre, ha dejado la pandemia en este país. Las fotografías de 10.000 de ellos fueron proyectadas en la fachada de la seo y bendecidas con agua e incienso por los oficiantes. La misa pudo ser seguida por millones de personas, creyentes y no creyentes, a través de la televisión y las redes sociales.

La celebración comenzó a las 19.00 horas en un plaza iluminada con velas y bajo el repique de las campanas de la catedral. En ella participaron también las comunidades quechuahablante y shipiba, que cantaron el Salmo 23 y leyeron la Primera Carta del Apóstol San Juan en sus respectivas lenguas.

Ya en su homilía, monseñor Castillo Mattasoglio explicó que en esa jornada de Todos los Santos se había querido celebrar también a los difuntos, especialmente a aquellos «que nos ha dolido no poder enterrar, los difuntos que han sufrido la pandemia y por quienes todos sufrimos». Pero también recordó a aquellos que han acompañado en este duro tiempo de prueba a los enfermos y les han ayudado a curar las heridas y enjugar sus lágrimas. «A ellos —dijo— también queremos celebrar hoy».

«Hemos pasado meses en que hemos llorado, en que hemos sufrido, en que el hambre y la sed de justicia han sido muy grandes, pero el Señor nos vuelve a decir que hay razones para sentirnos consolados, hay motivos para que, en medio del hambre y la sed de justicia que tenemos, quedemos saciados», dijo comentando el Evangelio de Mt 5, 1-12.

La pandemia ha hablado «con toda claridad al sistema»

El primado del Perú enfatizó que el país necesita ante todo solidarizarse con el sufrimiento de los otros y aprender a vivir ese sufrimiento con esperanza. «Eso es lo que hemos aprendido entre nosotros en estos meses», dijo. «No ha sido fácil, ha sido un aprendizaje tremendo, porque teníamos entre nosotros una visión de las cosas en donde lo único que había era poder, arrogancia, ganancias ilimitadas e incapacidad de comprender al otro, y la pandemia le ha dicho con toda claridad al sistema en el cual vivimos, que no es posible continuar ufanándonos del poder y del dinero cuando existen los últimos de la tierra que son maltratados, y que es la mayoría de la humanidad», denunció.

El arzobispo pidió se guardara un minuto de silencio por todos los peruanos fallecidos por Covid y elevó al cielo la siguiente oración: «Padre bueno, te encomendamos toda nuestra sociedad y a nuestros difuntos. Te damos gracias porque la fuerza de tu amor nos inunda y empezamos a ser un pueblo bajo un solo pastor, Jesucristo nuestro Señor».

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME