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Perú: El arzobispo de Lima, triste e indignado por la vacunación del nuncio
El nuncio en Perú, Nicola Girasoli, en una intervención la pasada Navidad.
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Perú: El arzobispo de Lima, triste e indignado por la vacunación del nuncio

El arzobispo de Lima, Carlos Castillo Mattasoglio, ha expresado públicamente su malestar por la vacunación irregular del nuncio apostólico en el país, Nicola Girasoli. «Estamos entristecidos e indignados —dijo a la cadena de radio RPP— porque es una persona tan buena y cercana a nosotros. Se ha vacunado por motivos que tiene que explicar, me parece que su explicación hasta ahora no es suficiente. Que figure en esa lista nos duele sobremanera».

El nombre del representante papal figura en el elenco de al menos 487 personas influyentes (y sus allegados) que han sido inoculadas con la vacuna china Sinopharm en los últimos meses de manera irregular y sin el conocimiento de la opinión pública. Entre ellas figuran el expresidente Martín Vizcarra y su esposa (inmunizados en el palacio presidencial cuando aún ejercía el cargo), o las ya exministras de Sanidad y Exteriores, que se han visto obligadas a dimitir ahora a causa de un escándalo que ha sido bautizado como «vacunagate». «Esto es grave —ha dicho monseñor Castillo—. Estos signos de privilegios son las cosas que la gente critica de la Iglesia. No nos podemos permitir nada, tenemos que ser la esperanza, todos podemos caer en errores pero tenemos que tener cuidado en lo que hacemos».

Comunicado del nuncio

Monseñor Girasoli emitió el martes 18 de febrero una «aclaración» sobre su caso. Dice así:

«Yo he tenido COVID19 en abril del 2020, con síntomas bastante severos y fui dado de alta el 11 de mayo del 2020. En junio 2020, hice público que había tenido el COVID19.

Por esto no tenía apuro en vacunarme porque los médicos me dicen que las reinfecciones son posibles pero cuidándose mucho (como rigurosamente lo hago) son muy raras.

A través de mi médico personal he sido convocado como Consultor de la prestigiosa Universidad Cayetano Heredia, en temas éticos sobre este proceso y a motivo de mi condición como convaleciente por las consecuencias que todavía tengo del COVID19».

Los hechos

Con más de 1,24 millones de infectados y casi 50.000 muertos oficiales, Perú es uno de los países de América Latina más azotados por el virus. El país ha comenzado a vacunar a sus sanitarios —son muchos los médicos y enfermeras que han muerto en los últimos meses atendiendo a pacientes de covid-19— solo a partir de este 8 de febrero, pero la población en general ni siquiera tiene aún acceso a la inmunización.

Retratos en el malecón de Lima de los 300 médicos que han muerto ya por Covid-19 en Perú / EFE.

 

En la última semana, sin embargo, ha trascendido que en los últimos meses al menos 487 personas fueron inoculadas confidencialmente con la dosis de la vacuna china, un remedio que llegó al país ya a principios de septiembre. Sinopharm, según se ha publicado, envió dosis para 12.000 personas que iban a participar como voluntarios en los estudios que se acometían en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (NNMSM). Pero al mismo tiempo remitió también al primer centro —privado, uno de los más reputados en medicina— 3.200 unidades adicionales. Aproximadamente la mitad de ellas tenían por destino la embajada china, mientras que el resto eran para su administración voluntaria en el «equipo de investigación y personal relacionado con el estudio», según se ha explicado. Estas últimas dosis fueron las que fueron distribuidas de manera clientelar entre las personas importantes y sus próximos.

En el registro realizado, a estos vacunados se los clasifica en las categorías de «invitados», «consultores» y «allegados». Vizcarra indicó que recibió la dosis en calidad de «voluntario» de la fase tres de los ensayos, pero posteriormente se ha comprobado que fue él quien solicitó ser inmunizado en la sede de gobierno el 2 de octubre, siendo registrado no como voluntario sino como «invitado», mientras su mujer figura como «allegada».

El nuncio, como él mismo afirma en su comunicado, aparece en la documentación como «consultor». Según el registro, recibió la primera dosis el 21 de enero y la segunda el 11 de febrero. Monseñor Girasoli es el embajador de la Santa en Perú desde el 16 de junio de 2017.

El «vacunagate» estalló el pasado 10 de febrero con la filtración del nombre de Vizcarra, y desde entonces el escándalo ha ido en aumento. El actual presidente, Francisco Sagasti, ha expresado su «indignación» por el caso y ha ordenado que todos los funcionarios de gobierno implicados cesen en sus funciones. Hasta ahora han tenido que dimitir las ministras de Salud, Mazzetti, y de Exteriores, Astete, así como los viceministros de Salud Luis Suárez y Víctor Bocangel. Sagasti, que fue quien sustituyó a Vizcarra en noviembre tras la destitución de este por el Congreso, preside la República de manera interina hasta la celebración de las elecciones presidenciales, el próximo 11 de abril.

La Iglesia peruana teme que la presencia del nuncio entre esos «privilegiados» afecte a la buena imagen que se ha labrado todos estos meses gracias a su acción solidaria con las víctimas de la covid y con quienes peor lo están pasando.



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