Blog del exdirector Jesús de las Heras Especiales Ecclesia Firmas Semana Santa

¿Pero cómo, clavado y crucificado, enseñas tanto?

¿Pero cómo, clavado y crucificado, enseñas tanto?

Dortmund, Egipto, Siria, Estocolmo, San Petesburgo, Mocoa, los huaycos del Perú, Londres, Berlín, Niza… Son algunos de los nombres de las nuevas estaciones del Vía Crucis del dolor y de la injusticia. El inmenso y anónimo cementerio en que hemos convertido el Mediterráneo, el olvido y hasta desprecio a las víctimas del terrorismo, muertes recientes y prematuras que conmueven a todos (sin ir más lejos, las de Elena de la Cruz y Carmen Chacón)… Diríase que siempre es Viernes Santo.

Diríase que Cristo sigue en la cruz, clavado y escarnecido, mientras, como escribiera y viviera en primera persona Pablo de Tarso, el apóstol de las gentes, nos corresponde a nosotros completar en nuestra carne lo que le falta a su Pasión.

¿Dónde queda el anhelo irrefrenable de felicidad del sur humano? ¿Dónde está la nueva y definitiva Arcadia feliz de nuestros mejores sueños y de nuestros mayores esfuerzos? ¿Es la vida una quimera, un absurdo, una condena, una lotería, una aventura al albur de la pura materia, de la física sin alma o de la caprichosa y arbitraria casualidad? ¡No! ¡No! ¡No! Pero urgimos tomar conciencia de que necesitamos un Redentor, un Salvador.

Y esto es la Semana Santa cristiana: los días sagrados, en que a la luz de la primera luna llena de primavera, se alza para nosotros, para todos, la señal luminosa de la esperanza: Jesucristo, el único redentor del hombre, quien asumió en su cruz todas nuestras desdichas y nos muestra el camino.

La cruz es la gran escuela del amor y la sabiduría de un Dios clavado y abierto: “¿Pero cómo, clavado, enseñas tanto?/ Debe ser que siempre estás abierto, / ¡Oh Cristo, Oh ciencia eterna, Oh libro santo!”, escribió el gran Lope de Vega.

¿Pero cómo, clavado y crucificado, enseñas tanto, Señor? Es por amor, por el amor más grande, porque nadie tiene más amor que el da la vida por los suyos. Enséñanos, Señor, que solo el amor nos salva, porque solo «quien ama pasa de la muerte a la vida», como acaba de decirnos el Papa Francisco. Es ese amor crucificado con y por todos los crucificados de ayer, hoy y mañana. Es ese amor que es perdón, que es sonrisa, ternura, mansedumbre, humildad, reconciliación, esfuerzo, solidaridad, compasión, misericordia y honestidad.

Jesús de las Heras Muela

Director de ECCLESIA y ECCLESIA Digital

(Publicado en el Diario La Razón el 14-4-2017 (Viernes Santo)

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2 comentarios

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  • Reverendo Padre Jesús: Cuanta enseñanzas me ha dado su escrito. La frase que me hace reflexionar es la que vos dice. ¿Pero como, clavado y crucificado, nos dice tanto?. Esto es la verdadera fuerza que debemos desempeñar en todo momento y cada día estoy mas seguro de que el madero de la cruz es nuestra fuerza. Gracias Reverendo Padre. Con mi gratitud le deseo una Feliz Pascua de Resurrección.

  • Sí, padre, necesitamos un Salvador, un Redentor; lo único que sostiene la esperanza del ser humano.- Qué sentido tiene la vida del hombre si prescinde de su Creador, de Jesucristo?.- Todos esperamos, por que la necesitamos, la fuerza de lo alto.- Sin Jesús resucitado no somos nada, con él todo cambia.- La vida, el trabajo, el esfuerzo diario para poder sobrevivir, tiene sentido; ya que vivo apoyado en su divina palabra, arropado por su gracia.-