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Pedro Sánchez y la Iglesia Católica, por Fidel García Martínez

Pedro Sánchez y la Iglesia Católica, por Fidel García Martínez

La eclesiafobia de Pedro Sánchez   está aumentado de  forma alarmante y demagógica,  ya no sólo se trata de proscribir la religión en la escuela, sino eliminar  el mismo nombre de Iglesia Católica de la legislación española, principalmente de la Constitución en su artículo 16. Algo parecido  hizo  Zapatero con aquello de cónyuge  A y B, para no  nombrar como pide la ideología de género,  al padre y a la madre del recién nacido.

Para esta fobia anti Iglesia Católica, de origen claramente masónico, Sánchez apela a la que llama neutralidad religiosa, lo que esconde tal sofisma es llana y simplemente  neutralizar a la Iglesia Católica e impedir que ejerza su misión de proclamar el Evangelio. Sánchez, el nieto del general franquista, quiere convencerse a sí mismo de que no va contra nada  ni contra nadie, y que garantiza el hecho religioso, cuando la realidad es completamente diferente pues quiere cercenarlo empezando por la escuela. Por lo visto  Sánchez pretende equiparar la presencia de la Iglesia Católica a cualquier asociación presuntamente religiosa o secta.  La obsesión de Pedro Sánchez con denunciar los acuerdos de la Iglesia Católica y la Santa Sede raya en la neurosis obsesiva. La libertad religiosa no es cuestión de acuerdos o desacuerdos entre los Estados,  sino un derecho fundamental de los ciudadanos anterior  a todos los programas de los políticos que se sirven de la demagogia y del populismo para llegar al poder. La Historia de España moderna está repleta de ataques programados para acabar con la Iglesia Católica desde amortizaciones hasta persecuciones sangrientas o anticlericalismo trasnochado como el que defiende Pedro Sánchez.

Lo que pretende Pedro Sánchez no se estila ya ni los antiguos países socialistas, sólo en Francia a la que Pedro Sánchez toma como modelo de laicidad negativa, que no se puede, sin más, trasladar a España, porque sus historias como naciones no son equivalentes.  Por lo visto a Pedro  Sánchez no le interesa ni el paro, ni la crisis económica, ni las pensiones, ni calidad educativa, ni la lucha contra la pobreza, ni la familia, ni el cambio climático, su obsesión es la Iglesia Católica, que como ha demostrado el informe de Cáritas, en sus locales  parroquiales, que tanto preocupan a Pedro Sánchez,  se atiende a todos los que llegan con alguna necesidad sean de donde sean y practiquen la religión que crean más conveniente. Utilizar a los pobres como coartada es propio de los que los manipulan como reclamo; especialidad de algunos políticos que malgastan el dinero de los contribuyentes en ocurrencias.

Fidel García Martínez

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