Revista Ecclesia » Pedro Huerta: En la escuela católica «el Evangelio no es ya una opción sino un reto»
Foro Currículo Religión Iglesia en España Última hora

Pedro Huerta: En la escuela católica «el Evangelio no es ya una opción sino un reto»

El secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, ha indicado esta tarde en el Foro sobre el currículo de Religión católica, que «a veces se parece más a un modelo empresarial, arrodillada ante requerimientos mercantilistas y neoliberales que genera en sí misma un miedo a la diversidad y una crecimiento autosuficiente». Para el religioso trinitario, «o puede ser la mera suma de proyectos educativos innovadoras sino el refuerzo activo de los valores que rompen los valores del muro de la exclusividad. Esto incorporando el pensamiento crítico y abriendo el aula al mundo. Por eso el Evangelio no es ya una opción sino un reto».

Para el religioso, los desafíos que se han planteado en el Foro no son ajenos a los desafíos de la escuela católica. Concretamente la escuela católica se ha caracterizado «por configurarse como un espejo de la pluralidad de la sociedad en la que se integra y forma parte» y también es una historia de sombras, ha indicado sin ocultarlo— resultado de no haber entendido bien la dimensión evangelizadora fundacional». Pero el impulso que se ha dado, según ha indicado, «la han vuelto a situar en una posición aperturismo. Han tenido que llegar momentos de discernimiento sobre su continuidad y viabilidad para dar forma al evangelio vivo. Los desafíos que presenta la ciudadanía global que nos obliga a responder desde la apertura al encuentro, el diálogo y la búsqueda común nos ha sido presentado».

Primer reto

Por eso, el primer reto implica «el reconocimiento del valor de otras escuelas y modelos educativos, sin caer en la autoreferencialidad, que solo defiende nuestra identidad frente a los otros». Para el trinitario, «como ciudadanos de la aldea global debemos ser escuelas abiertas al entorno, que respondan desde el compromiso a los contextos globales y locales, colaborando con las familias, iglesia local y otros organismos para educar a un mundo más justo y solidario». Además, ha explicado que es necesario evitar el institucionalismo que solo acepta los propios planteamientos y valores, llevando a la escuela católica a una competitividad diferenciadora obsesionada por la calidad y la excelencia». Para él, la escuela católica «a veces se parece más a un modelo empresarial, arrodillada ante requerimientos mercantilistas y neoliberales que genera en sí misma un miedo a la diversidad y una crecimiento autosuficiente. No puede ser la mera suma de proyectos educativos innovadoras sino el refuerzo activo de los valores que rompen los valores del muro de la exclusividad. Esto incorporando el pensamiento crítico y abriendo el aula al mundo. Por eso el evangelio no es ya una opción sino un reto».

Segundo reto

El segundo reto tiene que ver con las periferias geográficas y existenciales. «Debemos incorporar un estilo que vaya más allá de aprender a aprender sino también aprender a interpretar dando así a la escuela una dimensión trascendente, que no solo es nuestra pero que tenemos que hacer nuestra», ha expresado, recordando que el Pacto Educativo Global pone un acento especial en el rescate de la relación, con el entorno natural y también con el entorno humano. «La escuela católica no puede ignorar este desafío. Para que podamos hablar de relaciones tenemos que asegurar que dos términos existan y un vínculo mediante la palabra, la acción solidaria. Lo contrario de la relación es la indiferencia en dos sentidos: como indistinción y como total menosprecio».

Además:



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa