Internacional

Pascua: Inquietudes y esperanzas de obispos uruguayos

La fragmentación social, la inseguridad, la desesperanza, el poco aprecio a la vida, la falta de sentido, y la desconfianza en el otro, son algunos de los síntomas de la sociedad que inquietan a los obispos uruguayos según lo explican en sus respectivos mensajes para la Pascua.

Paralelamente, coinciden en señalar el valor de la solidaridad de los uruguayos e invitan a recomenzar algo nuevo.

A continuación brindamos una síntesis de los mensajes. El Mensaje del Cardenal Daniel Sturla, será di fu di dio en www.icm.org.uy
 

El Obispo de Mercedes y Presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, Mons. Carlos Collazzi, en su mensaje insta a ”buscar caminos de respuesta al crecimiento de las señales de una cultura de muerte y frente a una sociedad fragmentada”.

El Obispo anima, asimismo, a “alejar toda tibieza, mediocridad, comodidad, fatiga y desilusión”. También llama a sus comunidades a ser fraternas y solidarias con los más carenciados y a emprender un “camino de renovación”, alimentándose de la Palabra de Dios y celebrando todos los domingos la Eucaristía.

El Obispo reconoce el testimonio de los papás y las mamás que se sacrifican para darles lo mejor a sus hijos , así como las muestras de solidaridad para con los hermanos que viven situaciones difíciles como quienes vieron quemarse sus viviendas en Mercedes.

Por su parte, el Obispo de Salto, Mons. Pablo Galimberti, en su saludo destaca que “en nuestros días, mientras unos buscan pasarla bien, otros revuelven contenedores para subsistir. La sensación cotidiana tiene diversos rostros: miedo, violencia, desprecio a la vida en jóvenes y mujeres embarazadas”. Ante el “agitado mar de la historia, que nos toca vivir”, el Obispo llama a dejarse iluminar por Jesús Resucitado, que da solidez y fundamento “disipando miedos, regalando confianza, abriendo horizontes para caminar sin miedo, con el Soplo del Espíritu Santo”. “Es el vencedor del miedo, la culpa, mis intríngulis y el misterio más grande: mi muerte”, precisa.

En una vida con “fecha de vencimiento”, Mons. Galimberti llama a “vivir con libertad y responsabilidad” y a apreciar el valor de la vida en peligro: “la que hoy palpita y mañana puede perderse en un asalto en el supermercado del barrio o con la píldora del día después que silencia bruscamente los latidos de un bebé”.

“Crece la desconfianza hacia el otro anónimo, que vive en la misma cuadra, cooperativa o apartamento. Unos temen enfermedades y otros se cuidan hasta de la propia sombra: al salir del auto para abrir un candado o sacar la llave regresando al hogar. Crece la inseguridad, como realidad o estado anímico: precarización del trabajo o miedo a un compromiso definitivo que posterga el matrimonio. Aumenta la gente sin proyectos de largo aliento. Y al desdibujarse la meta, pierde entusiasmo el mismo andar. Los hijos, que requieren cuidado resultan molestos y al llegar tardíamente los progenitores advierten no estar para esos trotes”, describe el Pastor.

“La Pascua de Jesús nos pone ante una opción: o vivir anestesiados, dispersos en mil tareas, entretenidos con el fútbol y los vaivenes de la sociedad del entretenimiento, o vivir con responsabilidad según el dictado de nuestra conciencia o bien, para quien ha recibido el don de la Fe, seguir cada día las huellas del Resucitado, iluminando el presente y el futuro”, subraya el Obispo de Salto.

RECOMENZAR ALGO NUEVO

El Obispo de San José de Mayo, Mons. Arturo Fajardo, en su saludo extensivo a todos quienes viven en la San José y Flores, llama a ser “testigos de la vida que vence a la muerte” en una “sociedad fragmentada, con dudas, conflictos e incertidumbres, donde la vida es amenazada y muchas veces nos sentimos inseguros”.

Resalta que este “es el tiempo donde todo vuelve a comenzar” y anima a recomenzar algo nuevo en la vida de cada uno.

Dirigiéndose a la comunidad cristiana, agradece por “la fe compartida y por la tarea evangelizadora que con tanto esfuerzo realizan a lo largo de esta Diócesis”. Los invita, asimismo, “a recomenzar desde Cristo”, para que, con entusiasmo y alegría, se vean renovados en el anuncio, la celebración y el servicio. Texto completo

En su mensaje para la Pascua, el Obispo de Maldonado, Mons. Rodolfo Wirz, invita a que más allá de la diversidad de lo vivido en esta Semana: “celebrada, entretenida o ignorada”, se atienda a los grandes sectores de la sociedad que sufren “olvido, enfermedad, pobreza y violencia”.

“Los invito a interesarnos de verdad en Jesucristo muerto en la cruz y resucitado, Hijo de Dios, que por un amor más allá de lo que podamos explicar abarca a todos los seres humanos en sus sufrimientos y gozos, pecados y ejemplos”, expresa. El Obispo anima, asimismo, a la disponibilidad de abrirse “a una realidad que tiene su sentido último, en el amor de Aquél que por nosotros  murió y resucitó”. 

Por su lado, el Obispo de Canelones, Mons. Alberto Sanguinetti, destaca que en nuestra sociedad se apela a “la muerte como solución de la vida” pasando “rápido sobre la muerte que resulta incómoda o se busca como forma de quitar el dolor y los problemas, desde al aborto a la eutanasia”. “Todo ello por la falta de la luz de la cruz, una falta que produce desesperanza”, asegura.

“Nuestra sociedad está enferma de desesperanza”, que “aún oculta, trabaja en los corazones, en la psicología, en las profundidades del alma. Produce frutos amargos, impide levantarse y buscar la verdad y la virtud”, subraya. Ante ello, insta a apostar a “la esperanza la da la cruz, no  a las falsas ilusiones, las utopías o las supersticiones”.

La cruz nos plantea una lógica diferente para comprender la vida, expresa el Obispo. “Nos invita a la esperanza y por ello a la humildad de reconocer, de confesar el pecado, de aceptar que necesitamos ser salvados y de abrirnos confiados a la gracia de Dios”.

También la cruz presenta “una lógica superior de nuestra existencia humana”. En este sentido, el Obispo explica que mientras la justicia humana no alcanza para “reparar la falta, recomponer la comunión, provocar el perdón, sanar el alma”, la cruz “transforma las relaciones”. “En las familias, en las sociedades, se necesita la cruz transformadora, por el perdón, la reconciliación, la entrega gratuita por los demás, la amnistía, el amor incondicional”.

Mons. Sanguinetti recuerda los “inmensos dinamismos de amor eficaz” que la cruz ha suscitado  a lo largo de la cultura de la humanidad. “Es la cruz la que inventó los hospitales, la enseñanza pública gratuita y muchísimos servicios al prójimo”. En este sentido destaca, particularmente, el aporte de “centenares y miles de religiosas que vinieron para derramar vida movidas por la caridad operante”. “Por encima de la verdad de la razón, del orden de la necesaria y pobre justicia humana, brilla la luz del orden que hace nuevas todas las cosas: la santa cruz”, concluye el Pastor. 

El Obispo de Melo, Mons. Heriberto Bodeant, aludió a los desamparados en la Misa Crismal celebrada el Miércoles Santo, en la que invitó a evangelizar con alegría viendo a “Jesús abandonado en cada persona sufriente y abandonada”. Puntualizó, además, que no se trata de “una alegría superficial, que viene de fuera, sino de una alegría honda que nace desde dentro”. “En Jesús abandonado, paradójicamente- encontramos la llave de la alegría”, subrayó.


El Obispo de Minas, Mons. Jaime Fuentes, esta Semana difundió una nueva Carta Pastoral : “Amor con amor se paga”, que se dio a conocer en la Misa Crismal celebrada el Martes Santo, en la Catedral de Minas. 

El Obispo alienta a corresponder al amor “descomunal” de Jesús con el esmero en la adoración de la Eucaristía. “No podemos permitir que se introduzca la rutina en el modo de tratar el más sagrado tesoro que tenemos en la Iglesia”, destaca Mons. Fuentes.Al invitar a que cada comunidad parroquial promueva este año la adoración a la Eucaristía, aseguró que “si estamos más pendientes de Jesús Sacramentado, dedicando más tiempo a su adoración y cuidando mejor todo lo relacionado con el culto eucarístico, experimentaremos un palpable crecimiento en la fe y en la caridad, así como en el empuje apostólico.” 

 

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