SS. Francesco - Visita Presidio 16-11-2017 @Servizio Fotografico - L'Osservatore Romano
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Papa Francisco: «Tiende tu mano al pobre»

La Santa sede ha presentado este sábado el Mensaje del Papa Francisco para la IV Jornada Mundial por los que se celebrará el próximo 15 de noviembre. Un Mensaje en el que el Papa Francisco se dirige a toda la humanidad para llevar juntos «las cargas de los más débiles».

El texto es una invitación «a la responsabilidad y el compromiso directo» en que nos insta a reconocer «que toda persona, incluso la más indigente y despreciada, lleva impresa en sí la imagen de Dios. De tal atención deriva el don de la bendición divina, atraída por la generosidad que se practica hacia el pobre».
Francisco explica que «el encuentro con una persona en condición de pobreza siempre nos provoca e interroga» y advierte que «la comunidad cristiana está llamada a involucrarse en esta experiencia de compartir».
Por esto el Santo Padre llama a vivir la pobreza evangélica en primera persona: «El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera línea, siempre y en todas partes, para darles voz, defenderlos y solidarizarse con ellos ante tanta hipocresía y tantas promesas incumplidas, e invitarlos a participar en la vida de la comunidad».

Los «pequeños gestos»

Son los «pequeños gestos» diarios los que dan sentido a la vida, «y tender la mano es un signo que recuerda inmediatamente la proximidad, la solidaridad, el amor».
El Santo Padre valora «la cantidad de manos tendidas» que se han ofrecido en estos meses, «en los que el mundo entero ha estado como abrumado por un virus que ha traído dolor y muerte, desaliento y desconcierto». «Todas estas manos han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo».
Para servir, advierte el Papa, «hay que estar preparados, y eso necesita un proceso de crecimiento y afianzamiento en la fe. Encerrados en el silencio de nuestros hogares, redescubrimos la importancia de la sencillez y de mantener la mirada fija en lo esencial. Hemos madurado la exigencia de una nueva fraternidad, capaz de ayuda recíproca y estima mutua». Este es un tiempo favorable, insiste, «para volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo».

El cinismo como mayor peligro

Francisco subraya que la solidaridad con el pobre tiene su realidad de contraste: «La indiferencia y el cinismo son su alimento diario». El Papa ha denunciado el peligro de «manos tendidas que en las sombras intercambian dosis de muerte para enriquecerse y vivir en el lujo y el desenfreno efímero. Hay manos tendidas que por debajo intercambian favores ilegales por ganancias fáciles y corruptas. Y también hay manos tendidas que, en el puritanismo hipócrita, establecen leyes que ellos mismos no observan».

El amor que transforma

«No podemos ser felices hasta que estas manos que siembran la muerte se transformen en instrumentos de justicia y de paz para el mundo entero», concluye Francisco. «No se trata de una exhortación opcional, sino que condiciona de la autenticidad de la fe que profesamos«, afirma el Papa, que además añade que «la finalidad de cada una de nuestras acciones no puede ser otro que el amor».
El Pontífice destaca que «este es el objetivo hacia el que nos dirigimos y nada debe distraernos de él. Este amor es compartir, es dedicación y servicio, pero comienza con el descubrimiento de que nosotros somos los primeros amados y movidos al amor».
El Papa finaliza su mensaje recordando el papel importantísimo de María en la vida de Jesús y en la vida de la Iglesia y recuerda que ese amor maternal «aparece en el momento en que el niño se encuentra con la sonrisa de la madre y se siente amado por el hecho mismo de existir».

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