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Papa Francisco en el día de la Asunción: El paso de la Virgen María «ha sido el gran salto de la humanidad»

En el del Ángelus, en la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el Papa Francisco ha recordado que «cuando el hombre puso un pie en la Luna, se dijo una frase que se hizo famosa: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Un hito histórico, «pero en la Asunción de María al Cielo, celebramos una conquista infinitamente más grande. La Virgen ha puesto sus pies en el paraíso». Así lo ha explicado el Papa que, ha matizado, que María«no ha ido solo en Espíritu, sino también con el cuerpo, toda ella. Este paso de la pequeña Virgen de Nazaret ha sido el gran salto de la humanidad».
Con este paralelismo, el Santo Padre ha asegurado «que de nada sirve alcanzar hitos históricos, ir a la Luna si no vivimos como hermanos en la Tierra. En cambio, saber que un ser humano, “que una de nosotros viva en el Cielo con el cuerpo nos da esperanza: entendemos que somos valiosos, destinados a resucitar. Dios no dejará desvanecer nuestro cuerpo en la nada», ha destacado.

«Ella es nuestra estrella»

En María, ha señalado Francisco, «se alcanza la meta y tenemos ante nuestros ojos la razón por la que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se desvanecen, sino para conquistar la patria allá arriba, que es para siempre». Y en este camino, ha aseverado, la Virgen «es la estrella que nos orienta». Ella, como enseña el Concilio, «precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo» (Lumen gentium, 68).

En su humildad, María se reconoce pequeña y exalta las «maravillas» que el Señor ha hecho en ella: sobre todo el don inesperado de la vida, ha destacado Francisco, María es virgen y se queda embarazada; y también Isabel, que era anciana, espera un hijo. El Señor «hace maravillas con sus pequeños, con quien no se cree grande, sino que da gran espacio a Dios en la vida. Él extiende su misericordia sobre quien confía en Él y enaltece a los humildes. María alaba a Dios por esto»

Cada uno de nosotros, ¿alabamos a Dios?

El Santo Padre nos ha interpelado a cada uno de nosotros: «¿Nos acordamos de alabar a Dios? ¿Le damos las gracias por “las maravillas que hace por nosotros, por cada jornada que nos regala, porque nos ama y nos perdona siempre, por su ternura, y por habernos dado a su Madre, por los hermanos y las hermanas que nos pone en el camino? ¿Porque nos ha abierto el Cielo?. Si olvidamos el bien, el corazón se encoge». En cambio, ha concluido el Papa «si recordamos, como María, las maravillas que el Señor realiza, si al menos una vez al día lo magnificamos, entonces damos un gran paso adelante. El corazón se dilatará, la alegría aumentará».

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