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Francisco: «Tratemos de estar siempre en la alegría del encuentro con Jesús»

El Papa Francisco ha tenido la acostumbrada audiencia general en la Biblioteca del Palacio Apostólico. En la catequesis se ha centrado, principalmente, en el tema de la oración de acción de gracias.

La lepra: sufrimiento físico y marginación social y religiosa

“Sabemos que, para los enfermos de lepra, al sufrimiento físico se le unía la marginación social y la marginación religiosa. Jesús no rehúye al encuentro con ellos”, afirma el Papa y, aunque en este pasaje no hay contacto físico, Jesús les invita a presentarse donde los sacerdotes (v. 14). A continuación, subraya: “Jesús no dice otra cosa. Ha escuchado su oración, su grito de piedad, y les manda enseguida donde los sacerdotes”.

Lo que ocurre en el camino

Francisco pone en evidencia las diferentes situaciones que se dan cuando ellos van en busca de los sacerdotes. “Los diez se fían, no se quedan hasta el momento de estar curados, no: se fían y van enseguida, y mientras están yendo se curan, los diez. De ese grupo, solo uno, antes de ir donde los sacerdotes, vuelve atrás a dar las gracias a Jesús y alabar a Dios por la gracia recibida”. Enseguida, Jesús hace notar que solamente uno de ellos volviera a dar gracias al Señor: «¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» (17,18)”.

El Papa muestra a través de este pasaje de Lucas cómo hay dos clases de personas:  “quien no da las gracias y quien da las gracias; quien toma todo como si se le debiera y quien acoge todo como don, como gracia”.

Toda situación puede convertirse en acción de gracias

Citando al catecismo, Francisco continua: «Todo acontecimiento y toda necesidad pueden convertirse en ofrenda de acción de gracias» (n. 2638). Y añade: “La oración de acción de gracias comienza siempre desde aquí: del reconocerse precedidos por la gracia. Hemos sido pensados antes de que aprendiéramos a pensar; hemos sido amados antes de que aprendiéramos a amar; hemos sido deseados antes de que en nuestro corazón surgiera un deseo. Si miramos la vida así, entonces el gracias se convierte en el motor de nuestro día a día”.

La Eucaristía

“Para nosotros cristianos el dar las gracias ha dado nombre al Sacramento más esencial que hay: la Eucaristía” afirma el Papa Francisco, quien añade: “Los cristianos, como todos los creyentes, bendicen a Dios por el don de la vida. Vivir es ante todo haber recibido. Todos nacemos porque alguien ha deseado para nosotros la vida”. Durante nuestra existencia, subraya Francisco, “hay personas que nos han mirado con ojos puros, gratuitamente (…) y han hecho surgir en nosotros la gratitud. También la amistad es un don por el que estar siempre agradecidos”.

La gratitud crece en el encuentro con Jesús

“Los Evangelios testifican que el paso de Jesús suscita a menudo alegría y alabanza a Dios en aquellos que lo encontraban”, dice Francisco, quien recordando el pasaje de los diez leprosos afirma: “todos estaban felices por haber recuperado la salud, pudiendo así salir de esa interminable cuarentena forzada que les excluía de la comunidad. Pero entre ellos hay uno que a la alegría añade más alegría: además de la sanación se contenta por el encuentro sucedido con Jesús. No solo está libre del mal, sino que ahora también posee la certeza de ser amado”.

Estar en la alegría del encuentro con Jesús

“Cultivemos la alegría (…) tratemos de estar siempre en la alegría del encuentro con Jesús (…) Si estamos en Cristo, ningún pecado y ninguna amenaza nos podrán impedir continuar el camino” afirma el Papa.

Al final de la catequesis, Francisco quiso poner en evidencia los frutos de esta dicha:

“No dejemos de agradecer: si somos portadores de gratitud, también el mundo se vuelve mejor, quizá solo un poco, pero es lo que basta para transmitirle algo de esperanza. El mundo tiene necesidad de esperanza y con gratitud, con esta actitud de decir gracias, conseguimos transmitirla. Todo está unido y conectado, y cada uno puede hacer su parte allá donde se encuentra. El camino de la felicidad es el que san Pablo ha descrito al final de una de sus cartas: «Oren constantemente. En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de ustedes. No extingan el Espíritu» (1 Ts 5,17-19)”.

FUENTE: VATICAN NEWS



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