Papa Francisco

El Papa Francisco al Pontificio Colegio Pío-Brasileño de Roma

El Papa Francisco al Pontificio Colegio Pío-Brasileño de Roma: “Cultiven el estudio, la vida espiritual y la fraternidad sacerdotal”

Audiencia a la Comunidad del Pontificio Colegio Pío-Brasileño de Roma, que está celebrando los trecientos años del hallazgo de la Imagen de Nuestra Señora de Aparecida. – RV

La actividad pública del Papa Francisco inició el sábado con una audiencia en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico a la Comunidad del Pontificio Colegio Pío-Brasileño de Roma, que está celebrando los trecientos años del hallazgo de la Imagen de Nuestra Señora de Aparecida. “Ustedes no son más párrocos o vicarios parroquiales sino sacerdotes estudiantes, y esta nueva condición puede generar desequilibrio entre los cuatro pilares que sostienen la vida de un presbítero: la dimensión espiritual, la dimensión académica, la dimensión humana y la dimensión pastoral”, les recordó el Pontífice…

“En este periodo de sus vidas, la dimensión académica ocupa el primer lugar. Ello no puede significar descuidar los otros aspectos. Es necesario preocuparse de la vida espiritual: la Misa de cada día, la oración cotidiana, la lectio divina, el encuentro personal con el Señor, el rezo del rosario. También la dimensión pastoral debe ser cuidada: según las posibilidades, es saludable y aconsejable desarrollar alguna actividad apostólica. Y en cuanto a la dimensión humana, es necesario sobre todo evitar que, ante un cierto vacío generado por la soledad –porque ahora se disfruta menos de la consolación del pueblo de Dios que cuando se estaba en la diócesis –, se pierda la perspectiva eclesial y misionera de los estudios”.

El Santo Padre notó que el descuido en estas dimensiones abre las puertas a algunas “enfermedades” que pueden atacar al sacerdote estudiante, como por ejemplo el “academismo” y la tentación de hacer de los estudios simplemente un medio de afirmación personal. En ambos casos, precisó, se termina por sofocar la fe que en cambio tenemos la misión de custodiar. Por esto el Obispo de Roma los invitó a no olvidar que antes de ser maestros y doctores son y deben permanecer sacerdotes, pastores del pueblo de Dios…

“¿Cómo es posible mantener el equilibrio entre estos cuatro pilares fundamentales de la vida sacerdotal? El remedio más eficaz contra el riesgo del desequilibrio es la fraternidad sacerdotal. De hecho, la nueva Ratio Fundamentalis para la formación sacerdotal, tocando el tema de la formación permanente, afirma que «el primer ámbito en el que se desarrolla la formación permanente es la fraternidad presbiteral» (n. 82). Este es en cierta manera el eje principal de la formación permanente. Y ello se basa en el hecho que, mediante la Ordenación sacerdotal, participamos en el único sacerdocio de Cristo y formamos una verdadera familia”.

Por esto, para custodiar la fraternidad sacerdotal, el Papa previno de las habladurías:

Pablo se ha referido a las habladurías: aquello que más daño hace a la fraternidad sacerdotal son las habladurías. La habladuría es un acto terrorista, porque tú con la habladuría ¡tiras una bomba, destruyes al otro y te vas tranquilo!

Francisco dijo a estos queridos sacerdotes que el pueblo de Dios ama ver y tiene necesidad de ver que sus sacerdotes se quieren y viven como hermanos; y esto es aún más verdadero pensando en el Brasil y en los desafíos, ya sean religiosos que sociales que les esperan al regreso…

“De hecho, en este momento difícil de su historia nacional, cuando muchas personas parecen haber perdido la esperanza en un futuro mejor a causa de los enormes problemas sociales y de una escandalosa corrupción, el Brasil tiene necesidad que sus sacerdotes sean un signo de esperanza. Los brasileños tienen necesidad de ver un clero unido, fraterno y solidario, en el que los sacerdotes se encuentran a enfrentar juntos los obstáculos, sin ceder a las tentaciones del protagonismo o del hacer carrera. Estoy seguro que el Brasil superará su crisis y tengo confianza que en esto ustedes serán protagonistas”.

Con este objetivo, el Papa les aseguró contar siempre con una ayuda particular: la ayuda de nuestra Madre del Cielo, que los brasileños llaman Nuestra Señora de Aparecida.

“Quiera la Virgen María, con su apoyo y socorro, ayudarles a vivir la fraternidad presbiteral, haciendo que su período de estudio en Roma produzca, además del título académico, frutos abundantes”.

(Raúl Cabrera – Radio Vaticano)

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