Revista Ecclesia » Paolo Benanti: «Las máquinas deben adaptarse al hombre y no al revés»
Iglesia en España Noticias Última hora

Paolo Benanti: «Las máquinas deben adaptarse al hombre y no al revés»

Esta mañana ha tenido lugar en la Universidad San Damaso de Madrid el comienzo de la cuarta edición de las Jornadas de Actualización Pastoral para Sacerdotes.

Hasta el 3 de febrero, distintos expertos en la materia, reflexionarán sobre los retos que se plantean para la evangelización en la era digital.

La primera ponencia, a cargo del profesor-doctor experto en bioética de la Universidad Gregoriana de Roma, el sacerdote  Paolo Benanti TOR, ha tratado el impacto de la tecnología para el hombre en su ponencia “La condición tecno-humana”.

El profesor Paulo Benenti de la Universidad Gregoriana de Roma, explica la condición tecno-humana de nuestro tiempo

«La algorética existirá si somos capaces de transformar el valor moral en algo computable»

Benanti comenzó su intervención haciendo un breve repaso de la relación del ser humano con la tecnología que le ha posibilitado su supervivencia hasta hoy.

Citando a Scheler,  podemos reconocer al hombre como un ser diverso capaz de salir de la clausura ambiental en la que vive, donde gracias a los instrumentos que maneja puede adaptase a distintos hábitats a lo largo de todo el globo;  siendo capaz, a diferencia del resto de animales, de decir no a la realidad sensible para abrirse al mundo suprasensible. «Es por ello somos el único ser vivo capaz de trascender a su propia condición biológica», dice Benanti.

La llegada de la cuarta revolución industrial también conocida como “la era digital”— ha traído de la mano el auge de la inteligencia artificial que supera, a juicio de Benanti, la idea que se poseía de los artefactos y máquinas que el hombre dominaba hasta el momento.

«Hoy la inteligencia artificial no es un software programado sino sistemas adiestrados para resolución de problemas complejos», esgrime Benanti, que considera que la existencia de esta tecnología  «requiere de la creación de un nuevo lenguaje universal que sepa traducir las directrices éticas en directrices susceptibles de ser asimiladas por las máquinas». Dado que la nueva era digital opera por algoritmos y que el hombre tiene una responsabilidad “creadora” y de influencia en este ámbito —también a nivel moral— tenemos que comenzar a desarrollar este lenguaje común denominado algorética.

El cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y Gran Canciller de la Universidad San Damaso, abría estas Jornadas acompañado de Gil González Hernán, vicario episcopal del Clero, y el decano de la facultad de Teología de San Damaso, el sacerdote Gabriel Richi Alberti, quien hizo las veces de traductor

En febrero de 2020, el Papa Francisco se dirigió a través de un discurso pronunciado por Vincenzo Plagia, presidente de la Pontifica Academia por la Vida, a todos los participantes de la asamblea plenaria con estas palabras: «se entrevé una nueva frontera que podríamos llamar “algor-ética” (cf. Discurso a los participantes en el congreso “Child Dignity in the digital world”, 14 de noviembre de 2019). Su objetivo es asegurar una verificación competente y compartida de los procesos con los que se integran en nuestra era las relaciones entre los seres humanos y las máquinas. En la búsqueda común de estos objetivos, los principios de la Doctrina Social de la Iglesia brindan una contribución decisiva: dignidad de la persona, justicia, subsidiariedad y solidaridad. Expresan el compromiso de ponerse al servicio de cada persona en su totalidad y de todas las personas, sin discriminación ni exclusión. Pero la complejidad del mundo tecnológico nos exige una elaboración ética más articulada para que este compromiso sea verdaderamente incisivo».

En el contexto de esta asamblea, Vaticano firmó sendos acuerdos con empresas tecnológicas como IBM y Microsoft. Sobre si es posible o no computar el valor ético y sobre los riesgos de la transmisión de nuestros propios prejuicios, le han preguntado a Benanti al final de su exposición.

«Hablar de ética desde Sócrates no nos ha salvado de las grandes tragedias de la historia. Pensar que la algorética nos va a salvaguardar de cualquier tipo de dificultad relacionada con la tecnología es ingenuo e irreal. Pero sin la algorética, podría ser peor. Como especie ya hemos corrido el riesgo de extinguirnos de una forma estúpida a través de la bomba atómica. Lo que compruebo hoy en día es que los ingenieros de las grandes compañías tecnológicas son los primeros que desean y proponen esta reglamentación ética utilizando parte de sus beneficios en este propósito».  Sea como sea, alerta Benanti  «es la máquina la que debe adaptarse al hombre y no al revés. Porque todas las veces que la máquina no sepa cómo operar, se deberá requerir la participación humana. Sabiendo, claro está, que estos sistemas no son infalibles a nuestros prejuicios, no ya de base, sino a los que se pueden producir en el futuro. El gran tema de discusión es el impacto de la máquina en lo humano. Esto aconteció con Galileo Galilei, que a través del telescopio, provocó que cambiara la compresión de la realidad. Esta cuestión la plantea la tecnología no solo en nuestro tiempo sino desde siempre».

 



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa