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Palabras del nuncio, Renzo Fratini, a la Virgen de la Montaña, en las escalinatas del Ayuntamiento de Cáceres

Palabras del nuncio, Renzo Fratini,  a la Virgen de la Montaña, en las escalinatas del Ayuntamiento de Cáceres

SALUDO DE BIENVENIDA

A LA VIRGEN DE LA MONTAÑA

PATRONA DE CÁCERES

 24 de abril de 2013

 

Te saludamos, Señora nuestra, de todo corazón.

Agradecemos profundamente a Dios

que te haya entregado a nosotros como Madre.

Virgen María, nos alegra que nos visites,

que vengas a estar con nosotros.

 

Tu rostro es para Cáceres“Ntra. Sra. de la Montaña”

bajo cuya protección materna se acoge este pueblo

que te aclama por celestial Patrona.

 

Madre de la Misericordia, mira a estos hijos tuyos

que te expresan su filial afecto

y ponen en tus manos sus deseos

y necesidades personales, 

que te confían sus ilusiones y proyectos

ya eclesiales, personales, familiares o cívicos.

 

Mira el corazón de tus hijos

que quieren contemplar tu figura y venerar tu vida,

siempre modelo a imitar,

y camino que nos lleva a Cristo.

 

En este Año de la Fe,

tepedimos de forma especial

ohMaría, que ayudes a este pueblo tuyo

aredescubrir el camino de la fe,

a renovar su vocación a la santidad

recibida en el bautismo

yvivida en el fiel desarrollo de las diversas tareas

que ejerce cada uno

yque confluyen en el bien común.

 

Señora de la Montaña,

ayúdanos a entrar por la puerta de la fe

que se atraviesa acogiendo, con corazón limpio y libre, abierto y sediento,

la Palabra de Dios, llena de su gracia transformadora.

 

Señora nuestra,

que crezca en el corazón de tu pueblo

la confianza en el Dios que se ha revelado

en la Palabra que se encarnó en tu precioso seno, Jesucristo

ydecidirsea estar con el Señor para vivir con Él

cumpliendo su voluntad, verdadera felicidad del corazón.

 

Tu que supiste decir “sí”a la voluntad de Dios,

concédenos un corazón puro

que no antepone sus propios criterios

a los planes de Dios,

sino que obedece dócilmente su Palabra

para hacerla vida en la propia vida, haciendo de ella “un culto agradable a Dios”(cfRm 12,1) para el bien de todos los hermanos.

 

Virgen de la Montaña

alcánzanos el milagro de vivir la alegría de la fe

así como el entusiasmo de comunicarla y profesarla con los demás,

comenzando en la propia familia,

primera trasmisora de la fe a través de la dedicación,

con tanta frecuencia

de las madres que transmiten

la experiencia y la sabiduría de una vida

vivida con dureza y sinceridad ante Dios.

 

Madre llena de misericordia, Salud de los enfermos,

dales la curación que ellos necesitan

y sobre todo el consuelo de que, unidos a ti,

su dolor contribuye

para que crezca en otros

el conocimiento de Dios que da la vida.

 

Santa María, enséñanos a todos

aencontrar en nuestra vida espacios

para “oír cada día la Palabra”,

reflexionarla y guardarla en nuestro corazón;

espacios para poder vivir junto a ti

en el silencio de lo cotidiano, de lo normal,

en la oración y en el diálogo con el Señor,

participando de la Eucaristía y sirviendo

con ilusión y corazón misericordioso a los demás.

Que así sea.



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