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«El padre Huidobro nos señala caminos para ser testigos del amor, la paz y la concordia»

El arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, presidió ayer un acto solemne en Madrid con el que arranca la causa de beatificación y canonización de Fernando Huidobro, sacerdote jesuita y capellán de la Legión. Promovida por el arzobispado Castrense y la Compañía de Jesús, el proceso comienza con su fase diocesana «para ejemplo de todos los hombres». Según indicó la delegación de Medios de Comunicación social, el cardenal destacó en su intervención tres aspectos del padre Fernando Huidobro. En primer lugar, que su vida fue «una historia de amor» marcada por la acogida de Jesucristo y vivida en lugares muy diferentes.

En segundo lugar, que en él se da una historia de entrega total a través de la que señala, explicó Osoro, «caminos reales para ser testigos del amor, de la paz y de la concordia que Jesucristo impulsa a entregar».

Finalmente, el purpurado recordó las palabras del padre Huidobro a su hermano Ignacio –«y si es la muerte, será por amor»– y añadió: «Esto que es tan sencillo, no es fácil escribirlo. Y si se escribe es porque se está haciendo. Estamos ante el inicio de un proceso donde la valía más grande es esta, que expresa su propia manera de ser y de vivir. «Y si es la muerte, será por amor»».

«El capellán de la concordia»

Por su parte, el arzobispo castrense, Juan del Río, valoró su servicio en la Legión como capellán y la huella que dejó y se mantiene hasta nuestros días. «Entregó su vida a Dios y a España. Su memoria está viva. Su fama de santidad la he podido comprobar estos doce años como arzobispo castrense. Siempre que me he encontrado con legionarios, visitado acuartelamientos… nunca ha faltado el recuerdo a su admirado capellán», dijo. Del Río explicó que han sido muchas las carta llegadas desde distintos lugares donde está presente la Legión pidiendo al Arzobispado Castrense que impulsara la causa paralizada en 1982. Peticiones que también se trasladaron al Papa Francisco.

Tras poner en valor el trabajo de la Legión tanto en misiones internacionales como en nuestro país, Juan del Río definió a Fernando Huidobro como «el capellán de la concordia» y recurrió al padre Arrupe para definirlo: «Fue un sacerdote que llama la atención por su espiritualidad, buen carácter, alegría de corazón… Servicial, sencillo, caritativo, alegre…».

Para el arzobispo castrense, esta disponibilidad y espíritu de servicio los cumplió al ser un capellán «para todos» y auxiliar «a todos sin distinción, a heridos, moribundos y caídos de los dos frentes durante la Guerra Civil.

«El padre Huidobro fue un hombre que no edificó muro, sino que construyó puente, como diría el Papa, que supo ver en los corazones más humildes de los legionarios y de los combatientes del otro frente las virtudes y valores capaces de impulsar al ser humano a realizar los gestos de mayor solidaridad», añadió.

Finalmente se preguntó si no estábamos ante un mártir por la caridad. Y añadió: «Su vida y su muerte dieron ejemplo de ello».

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