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Otra Semana Santa

En estos días se oye decir una y otra vez que este año, como el año pasado, no habrá Semana Santa. Seguramente, los amigos que nos leen desde otros países no entenderán estas expresiones, tan desmayadas como parciales. Ellos no saben nada de las Hermandades de Sevilla o de las tallas de pasión que se pueden admirar en León, en Valladolid o en Zamora. Y, sin embargo, saben lo que es la Semana Santa.

  • Este año, no podremos salir con esas elaboradas palmas de Elche a recibir la imagen de Jesús que llega a lomos de la borriquilla, pero muchos cristianos saldrán de su embeleso para recibir a Jesús que llega a nuestras vidas por caminos impensables.
  • Este año muy pocos de nosotros oirán en las iglesias las lecturas que nos recuerdan las reacciones y la traición de Judas, pero todos podremos preguntarnos si no estaremos reproduciendo su imagen en nuestro ambiente.
  • Este año pocos sacerdotes asistirán a la misa crismal en la que el obispo bendice los santos óleos y consagra el crisma que nos presenta como miembros de Cristo sacerdote, profeta y rey, pero renovarán su adhesión al Señor y a la Iglesia.
  • Este año no sonará el jueves santo el «Cantemos al amor de los amores» que nuestros hermanos de las Américas recibieron de los misioneros españoles, pero repetiremos la comunión espiritual que nos ha recordado el papa Francisco.
  • Este año no podremos venerar el viernes santo el árbol de la cruz en que estuvo clavado el redentor del mundo, pero recordaremos con dolor a los hermanos que en una parte y en otra están siendo colgados de cruces de pobreza, de abandono y de martirio.
  • Este año no contemplaremos el sábado santo a la Virgen de la soledad, pero tendremos en el corazón a tantas personas que no han podido asistir a la muerte de sus seres queridos y que, tal vez, ni siquiera saben dónde han sido sepultados.
  • Este año no nos pasaremos unos a otros en la vigilia pascual la luz recién nacida del fuego nuevo que en el cirio nos recuerda a Cristo, pero nos preguntaremos si en el confinamiento hemos aprendido a pasar la luz a nuestros hermanos cercanos y lejanos.
  • Este año en pocos lugares se repetirá la escena del encuentro de María con el Señor resucitado antes de asistir a la misa pascual, pero todos podemos acoger en nuestra vida al Señor que nos trae la paz y la esperanza.
  • Este año podremos celebrar de otra manera el misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo, recordando a los emigrantes que mueren en los mares y a los vecinos que hacen fila para ser vacunados o recibir un poco de alimento.
  • Este año la Semana Santa será santa de verdad si nosotros tratamos de vivir la aventura de la fe, la llamada de la esperanza y el compromiso del amor.


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