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Ordinarios de Tierra Santa, sobre el Plan de Trump: «No es la solución, causará más derramamiento»

La Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa ha valorado negativamente el plan Paz a la Prosperidad presentado por el presidente Donald Trump en Washington el 28 de enero. Elaborado en los dos últimos años por su yerno, Jared Kushner, el propio Trump ya había advertido de que el proyecto de su Administración, largamente esperado, no iba ser bien acogido por los palestinos. «Puede que al principio no les guste, pero creemos que es una buena oportunidad y al final acabarán aceptando», anticipó.

Los Ordinarios Católicos de Tierra Santa consideran que la iniciativa no solo no va a traer la paz, sino que, antes bien, acarreará más sufrimiento. En una declaración del día 29 señalan que toda «propuesta seria» debe estar basada en «la igualdad de derechos y dignidad» de los dos pueblos, y que el plan Paz a la Prosperidad «no contiene esas condiciones».

«No otorga dignidad ni derechos a los palestinos» ni tampoco tiene en cuenta las justas demandas de este pueblo «por su patria, sus derechos y una vida digna». «Debe considerarse —denuncian— una iniciativa unilateral, ya que respalda casi todas las solicitudes de una parte, la israelí, y su agenda política. (…) Este plan no traerá solución, sino que, al contrario, creará más tensión y probablemente más violencia y derramamiento de sangre».

Los Ordinarios Católicos de Tierra Santa piden asimismo que se respeten y mejoren — «sobre la base de igualdad completa entre los pueblos»— los acuerdos ya existentes entre ambas partes; e invitan a orar, a trabajar por la justicia y la paz, y a ser voz de quienes no tienen voz. 

El Plan en cuestión, cuyas líneas maestras Trump avanzó con un sonriente Benjamin Netanyahu (primer ministro de Israel) al lado, establece la capitalidad de Israel en Jerusalén; reconoce la gran mayoría de los asentamientos de Cisjordania, por lo que aproximadamente un tercio de la misma pasaría a formar parte de Israel; en compensación, Tel Aviv cedería territorio (desértico, en su mayor parte) cerca de Gaza; y niega el «derecho de retorno» de los palestinos del exterior. El futuro Estado palestino, cuando llegara, no podría tener ejército. A cambio de aceptar estos y otros requisitos, los palestinos verían cómo supuestamente se triplicaría su PIB gracias a los 50.000 millones de dólares en inversiones y a la generación de un millón de puestos de trabajo que habría.

El patriarca emérito de Jerusalén, Michel Sabbah, ha resumido el Plan con estas palabras: «Estados Unidos le ha dicho a Israel: Continúa lo que estabas haciendo hasta hoy, ocupación y asentamientos… Estamos contigo. Afirmamos que toda la tierra es tuya. El pueblo palestino ubicado allí debe permanecer sometido a tu voluntad». Sabbah considera que «Estados Unidos ha cerrado las puertas de la esperanza» y que «Europa y Rusia deberían abrirlas». «Esperamos que tengan el verdadero coraje de trabajar por la salvación de esta tierra y de sus dos pueblos», concluye.

 

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