El obispo José Vilaplana junto a los tres diáconos onubenses.
Iglesia en España Última hora

Ordenaciones de diáconos en Huelva y Ávila

En la mañana de hoy sábado, 27 de junio, ha habido ordenaciones diaconales en Huelva y en Ávila. En la ciudad andaluza, el administrador apostólico de la diócesis, don José Vilaplana, ha ordenado a Jorge Alberto Salinas, José María Nieto y José Antonio Castilla, mientras que en Ávila, su obispo, José María Gil Tamayo, ha hecho lo propio con el carmelita Luis Carlos Muñoz Mories.

La celebración en Huelva ha tenido lugar en la capilla del colegio diocesano Sagrado Corazón de Jesús. «Recibid con gratitud la llamada al ministerio para servir a la Palabra, al altar y a los pobres, y vivid confiados compartiendo con el Señor su misma misión», les ha dicho monseñor Vilaplana.

Jorge Salinas, que tiene 38 años y procede de la parroquia de San Pedro de la capital, ha indicado que «la vocación no ha sido solamente una llamada al servicio, sino también a la vida verdadera». José María Nieto, de 33 y de la parroquia de Paterna del Campo, ha declarado que esperaba este momento «con mucha alegría, ilusión y ganas», y que «a partir de ahora, proclamar el Evangelio como diácono va a significar hablar las palabras que dijo el Señor a los discípulos». José Antonio Castilla, por último, de 38 años y procedente de la parroquia de Chucena, ha destacado que «es muy reconfortante sentir el calor y el apoyo de la gente» al ver que vas a ser ordenado. «Solo le pido al Señor que nunca cese en mí la ilusión de trabajar en su viña», ha dicho.

La diócesis de Huelva cuenta en la actualidad con dieciséis diáconos permanentes, a los que hay que sumar ahora estos tres transitorios que, Dios mediante, serán ordenados sacerdotes en los próximos meses.

Ávila: Una ceremonia que hubo de posponerse

En Ávila, la ceremonia ha tenido lugar a las 12.00 horas en el convento de La Santa (casa natal de Santa Teresa de Jesús). La ordenación debería haberse celebrado el pasado 28 de marzo, aniversario del nacimiento de Santa Teresa, pero hubo de ser pospuesta debido a la instauración del estado de alarma por la pandemia del COVID-19. De hecho, el ahora diácono hubo de pasar el confinamiento en la ciudad de la murallas, a la que ya había acudido para preparar la ceremonia desde su convento en Úbeda (Jaén).

Abulense de 45 años, Muñoz Mories realizó su profesión solemne como carmelita el pasado 25 de enero. Encontró la fe joven, y con 15 años entró en el Camino Neocatecumenal, marchando con 21 como misionero a Taiwan. Tras un primer paso por un seminario Redemptoris Mater, recaló en el seminario de Ávila, pero abandonó los estudios por una crisis de fe y otras circunstancias. Tiempo después y tras un proceso de maduración personal, redescubrió su vocación. «Santa Teresa es quien empieza de nuevo a trabajar conmigo, con mi vocación. Me agarró y no me soltó. Así que decidí dar el salto al Carmelo. Ahora estoy muy feliz de esa decisión».

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME