Internacional

Ordenación episcopal de monseñor Gianfranco Gallone, nuncio en Zambia

Cardenal Parolin: no se puede despreciar a los pobres y decirse cristiano

En la homilía de la misa de ordenación episcopal de monseñor Gianfranco Gallone, nuncio apostólico en Zambia, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, destaca las virtudes del obispo, vinculándolas a las de San José, en el día de su fiesta

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano, Vatican News, 19 de marzo de 2019
Ordenación episcopal de Mons. Gianfranco Gallone, Nuncio en Zambia

Gianfranco Gallone, nombrado por el Papa nuncio apostólico en Zambia el pasado 2 de febrero, yace en el suelo antes de la imposición de manos sobre su cabeza, de la unción con el crisma y la entrega de la mitra, la cruz y el anillo episcopal por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin. En la Basílica Vaticana, el cardenal presidió la Misa de ordenación de monseñor Gallone, nacido en Ceglie Messapica, provincia de Brindisi, el 20 de abril de 1963, que tuvo una larga carrera, primero en las nunciaturas apostólicas de Mozambique, Israel, Eslovaquia, India, Suecia y luego como funcionario de la Sección de Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado.

El obispo tras las huellas de San José

En su homilía, el Cardenal Parolin se refiere a San José, en el día de su fiesta, para subrayar las importantes virtudes del futuro obispo. Recordando que en los Evangelios, el padre putativo de Jesús es visto como un «hombre valiente, obediente, con una fuerza sólida y una fe fuerte, abierta a las sorpresas de Dios», el cardenal subraya que aún hoy se necesita «perseverancia, fidelidad a la misión a la que se está llamado, a las responsabilidades que el Señor nos confía». Así, pues, el obispo, como José, está llamado a ser el guardián del Salvador, participa en el sacerdocio de Cristo, para actualizar los signos salvíficos, para realizar el don de la gracia.

Más carga que honor

Recordando las palabras de Pablo VI, para quien ser obispo «es una dignidad que acompaña el servicio de los demás», el Cardenal Parolin subraya que el prelado no ama más el honor que la carga, sino que está llamado a encaminarse hacia la santidad, transmitiendo la fe, haciendo crecer la caridad y custodiando la comunión y la paz. «Anunciar la buena noticia -afirma- es poner en primer lugar a los débiles, a los pobres y a los perseguidos, porque después seremos juzgados por la caridad. No se puede despreciar a los pobres y decirse cristiano».

Zambia, país de acogida

Dirigiéndose al nuncio en Zambia, el Cardenal Parolin recuerda que las relaciones entre el país africano y la Santa Sede duran desde hace más de 50 años, que hay 5 millones de cristianos, el 30% de la población total, que Zambia ha recibido a lo largo de los años refugiados de países vecinos, particularmente de Ruanda, durante el genocidio, Burundi y el Congo.  Allí el futuro Nuncio tendrá que representar al Papa, cimentar la comunión entre las Iglesias particulares, hacer percibir siempre la solicitud pastoral con el amor a Pedro y a la Iglesia, su esposa.

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