Asamblea Plenaria

Omella, presidente de la CEE: «Busquemos siempre tender puentes»

El cardenal Juan José Omella, nuevo presidente de la CEE, compareció ante los periodistas congregados en Añastro. Sus primeras palabras fueron de agradecimiento a los obispos por la confianza que ponen en él: «Entro en ese camino con temor y temblor, porque nunca he sido presidente de la Conferencia Episcopal, pero gracias a Dios, fijándome en los que me han precedido, y mas inmediatamente en don Ricardo tengo un modelo a seguir: prudente, a la vez muy en comunión con todos y con un gran amor a nuestra realidad, a este mundo que nos toca vivir». Acompañado por el cardenal Ricardo Blázquez que le «pasó el testigo», también este último quiso despedirse y agradecer a los periodistas el servicio que ofrecen a la Iglesia. «La Iglesia es también comunicación porque la Iglesia es palabra», indicó en una sala de prensa llena de profesionales de la comunicación. Sus últimas palabras recordaron también que el presidente de la CEE «no es el que manda a los obispos sino el que los modera».

Diálogo y colaboración

Preguntado por su talante, el cardenal Omella recordó que «estamos para colaborar con todas las instituciones y también, evidentemente, con las instituciones del Estado porque estamos al servicio del bien común, el bien de todos. Y creo que en un buen dialogo podemos colaborar todos. Porque todos nos necesitamos. Ellos nos necesitan. A las instituciones y a las asociaciones públicas y privadas. se necesita. Nosotros estamos siempre dispuestos a colaborar con todos. Y auguro para el gobierno actual, para las instituciones del Estado, en una sociedad que tenemos tan compleja como hoy, les deseo el éxito y a veces en temas tan complicados que tocan, y que los periodistas conocéis muy bien, les deseo éxito. Rezaré y colaboraré en la medida de lo que pueda y que esté a mi alcance».

Durante la ronda de preguntas también se cuestionó el diálogo con el Gobierno en temas concretos como la reforma educativa, la asignatura de Religión o la fiscalidad de la Iglesia. El nuevo presidente contestó que desde la CEE se desea «como siempre, tal y como dijo don Ricardo y también el secretario de la CEE, que no queremos privilegios, pero queremos que se nos trate con esa dignidad y con ese respeto, como se trata a todas las instituciones».

«Somos hermanos y nos queremos»

También le preguntaron al cardenal de Barcelona sobre «lo presuntos sectores de la Iglesia» que se verían reflejados en las votaciones. Algo a lo que contestó tajante: «No hay sector, hay alguna sensibilidad. Y ustedes los periodistas tienen ese cliché y enseguida miran dónde colocamos a cada uno. Estamos en todas partes, unos tienen una sensibilidad y otros, otra. Yo agradezco la confianza que han tenido los obispos nombrándome a mí como presidente, y me imagino que don Carlos tiene también la misma alegría al ver que cuentan con él, y ya está. Sea quien sea, nosotros tratamos de trabajar siempre en equipo, en coordinación unos con otros y en comunión». Omella prosiguió definiendo la sensibilidad  «de una manera o de otra, unos son más risueños, otros más serios. Pero ustedes no nos clasifiquen tan pronto, vayan viendo cómo van las cosas y verán que nos entendemos. Y la Conferencia Episcopal, a pesar de esos matices, somos hermanos y nos queremos». Además, el nuevo presidente insistió en que su cargo no es «el que organiza todo, sino que coordina toda la acción de todas las diócesis reunidas en la CEE». Adelantó también los primeros pasos que darán con el nuevo Pam de Pastoral «y nuevas orientaciones de cómo queremos caminar juntos, para dar una respuesta en este momento actual a nuestras sociedades para, como nos dice el Papa Francisco, ser evangelizadores en el mundo de hoy». Un mundo en el que hay que tener en cuenta que cambian las circunstancias y por eso es necesario «un nuevo lenguaje, nuevos métodos, pero nuevo ardor también para ser todos Iglesia en Salida» Vamos a ir viendo entre todos qué prioridades tenemos en este momento.

A este respecto destacó que en los nuevos estatutos es muy significativo cómo se ha potenciado la sinodalidad: «Caminar juntos y no unos más deprisa que otros, sino conjuntamente, al ritmo de todos y sobre todo de los más pequeños, avanzando en una misma dirección, que nos marca el Papa Francisco con su manera de ser, su manera de actuar y sobre todo con la Evangelii gaudium. Si se han dado cuenta, todas sus exhortaciones pastorales llevan en el título la palabra alegría. Tenemos que recuperar ese gozo, esa alegría dentro de nuestra Iglesia católica».

No crear alarmas

La actualidad marcó el turno de preguntas y salió a colación el Covid-19: «Respecto al coronavirus, qué más quisiera yo que no lo tuviésemos. Vamos a ir viendo y siguiendo las normas que dan desde el ministerio de Sanidad, a ver qué hay que hacer». Además, el arzobispo de Barcelona abogó por no «crear alarma» sobre un tema que nos preocupa a todos, «pero que si comparamos con las muertes que hay cada día por gripes y por accidentes de coche, y cuánta gente padece enfermedades ya no curables… Tenemos que ser sensibles, y estar abiertos a no crear alarma, ser prudentes».

Reconciliación y convivencia

Respecto a la Ley de memoria histórica por la que también fue preguntado haciendo alusión a su paso por Barbastro (recordando a los mártires de la localidad), Omella respondió que «nada de todo lo que se haga sea para reabrir heridas, y eso tenemos que pensarlo muy mucho». En ese contexto destacó que «la convivencia siempre es posible en momentos difíciles. Tenemos que avanzar por allí, por caminos de no confrontación, de unirnos todos en el amor. Todos tenemos heridas y todos tenemos que pedir perdón, pero avanzar en un camino de reconciliación y de convivencia». En la última cuestión, el cardenal reiteró su papel como «coordinador de todas las acciones de la Iglesia, a nivel de gobierno y de Conferencia Episcopal». En los temas delicados, como el del independentismo por el que también fue preguntado, respondió que su deseo es el de «buscar siempre los caminos de crear puentes, crear convivencia, crear fraternidad. Cuando hay voluntad de caminar juntos podemos conseguirlos, y cuando queremos enfrentarnos eso al final siempre produce heridas y mucho dolor. Y eso no lo quisiera para nuestro pueblo español y para nuestra Iglesia católica».

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