Cartas de los obispos Última hora

Octubre, un mes misionero para una Iglesia en salida

Queridos diocesanos:

En mi carta pastoral «Ante el Curso 2020-2021», dada a conocer el mes pasado, al referirme a este nuevo avance que se nos ofrece a «quienes integramos la Iglesia diocesana de León y cada una de sus células más activas: parroquias, comunidades, movimientos apostólicos, asociaciones de fieles, grupos eclesiales, familias, etc.», quería invitar a todos: presbíteros y diáconos, personas consagradas y fieles laicos, a «entrar con el mejor espíritu personal y comunitario en el nuevo curso que va a tener un carácter singular».

Este «carácter» viene dado no tanto porque supone una cierta «recapitulación y síntesis de las ideas, sugerencias y actitudes prácticas que se han expuesto o recordado en los cursos precedentes», sino porque quiere ser también la oportunidad, hasta donde sea posible, de  apuntar «algunas metas y compromisos para lo sucesivo». En este sentido será un «curso de transición» que plantee y ofrezca «la oportunidad y conveniencia» de reflexionar «sobre el itinerario seguido estos años y, al mismo tiempo, completar aquellos objetivos, aspectos y acciones que se propusieron y que, bajo algunos aspectos, no se llevaron a término del modo y en la profundidad requerida». Pero, entiéndase bien, no es hacia el pasado, más o menos inmediato, hacia donde hemos de mirar al comenzar el nuevo curso sino hacia el presente que tenemos ya entre manos, pero con la voluntad puesta en el avance progresivo de nuestra vocación y misión personal y eclesial.

Una vez más tomaremos como referencia la disponibilidad personal de la Santísima Virgen María cuando «se puso en camino» para visitar «a su pariente Isabel» (cf. Lc 1,39).  Nuestro deseo y propósito es hacer realidad «una Iglesia en salida, una diócesis en salida, parroquias en salida, comunidades en salida, familias en salida y fieles cristianos en salida, todos en salida misionera». Por muy reiterativo que parezca, la verdad es que somos lentos, a veces demasiado, en hacer realidad esa y otras propuestas de carácter pastoral o de apostolado.

Ni el Covid-19 ni cualquier otra dificultad del tipo que sea, deben impedirnos sentir y actuar como discípulos de N. S. Jesucristo. «Aquí estoy, envíame» dice el lema, tomado del pasaje bíblico de la vocación del profeta Isaías (cf. Is 6,8) para el DOMUND de este año. Esta breve frase pone de manifiesto toda una decidida voluntad y una fuerte disponibilidad para asumir la misión que el Señor propone a quien está abierto a poner en práctica lo que Él  sugiera. Con palabras del Papa Francisco en el Mensaje para la Jornada Misionerade este año: «La misión, la ‘Iglesia en salida’, no es un programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te atrae».

Comenzamos un nuevo curso pastoral y el DOMUND nos recuerda el mandato misionero permanente confiado a la Iglesia y a cada una de sus comunidades, desde las diócesis hasta las familias, pasando por las parroquias y los grupos eclesiales. Y, por supuesto, dirigido también a cada uno de los bautizados, llamados también a ser testigos y mensajerosdel Evangelio que es como decir de la persona y de la obra de Jesucristo en todos los lugares y situaciones de la vida. Nuevamente con el papa Francisco: «Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo» (EG 49).

+ Julián López Martín
Obispo de León 

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