Firmas

Obispos y crisis: predicar y dar trigo, un artículo de Teresa García Noblejas sobre la declaración de la CEE “Ante la crisis, solidaridad”

En algún sitio he leído eso de que «la Iglesia y los obispos no dicen nada de la crisis». Quizá en algún portal agonizante de internet, en un periódico en quiebra o en alguna cadena de televisión especialista en defraudar espectadores. Lo cierto es que el latiguillo se difunde y probablemente lo haya proclamado también algún joven político con ganas de hacer méritos en las aguas revueltas de su partido.

La verdad es que negar que la Iglesia, especialmente los obispos, no hacen nada contra la crisis viene muy bien a la acuarela que algunos mismos pintan para caricaturizar a la comunidad católica: cómplice de los ricos, propietaria de lujosos inmuebles, alejada de la realidad…

Pero mira por donde, los obispos acaban de hablar sobre la crisis económica. Sólo en los dos últimos años el conjunto del episcopado o alguna de sus comisiones se ha referido a la crisis económica en una docena de veces, como demuestra el buscador de la web www.conferenciaepiscopal.es

Ahora lo acaban de hacer en una declaración emitida por uno de sus órganos más relevantes, la Comisión Permanente. El documento se titula Ante la crisis, solidaridad y recuerda no solamente que los representantes de la Iglesia han hablado contra la crisis en numerosas ocasiones en los últimos años sino que la Conferencia Episcopal ha realizado varios donativos económicos a Cáritas: 1, 9 millones de € en 2008, 2,9 millones en 2009, 4 millones en 2010, 5 millones en 2011 y otros tantos en 2012. (Estas cifras están en el histórico de la Conferencia Episcopal, no en la declaración de los obispos).

Después de describir la situación de crisis, los obispos invitan a volver los ojos a Dios para obtener el aliento y la fortaleza necesaria para superar los momentos difíciles y contribuir desinteresadamente al bien común. «No será posible salir bien y duraderamente de la crisis sin hombres rectos, si no nos convertimos de corazón a Dios», afirman. Contra corrupción, rectitud.

Recuerdan después la ingente labor de las instituciones religiosas, las organizaciones y comunidades católicas que están ayudando a muchas personas a salir adelante. Y a sus voluntarios y benefactores. Comprensivos con el malestar social y el desafecto hacia las instituciones, pide la Comisión Permanente que la crisis sea una oportunidad para construir el bien común entre todos.

Bien común entre los españoles y los que han llegado a vivir a nuestra patria y bien común entre los pueblos que forman España. «Se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España». Y es que la unidad entre los españoles es una exigencia de solidaridad, especialmente en tiempos de crisis.

Y finalmente, un llamamiento a la esperanza. Frente a la tentación de culpar a todos de la crisis, se nos invita a mirarnos a nosotros y a cambiar desde el interior hacia el exterior: «la crisis puede ser también una ocasión para la tarea apasionante de mejorar nuestras costumbres y de ir adoptando un estilo de vida más responsable del bien de la familia, de los vecinos y de la comunidad política».

Y un llamamiento a quien corresponda, realizado por los obispos: encontrar soluciones que permitan vivir con dignidad a las familias que no pueden hacer frente al pago de sus viviendas y son desahuciadas. Por cierto, que los obispos constatan una realidad que todos percibimos: la familia es un colchón contra la crisis. De ahí que la fortaleza de la institución familiar sea un muro de contención en medio de las tragedias. Me viene a la memoria la frase de Chesterton: «Quien destruye la familia no sabe lo que hace porque no sabe lo que deshace».

Y ahora, que vuelvan con la cantinela de que a la Iglesia no le preocupa la crisis.

 

Teresa García-Noblejas Santa-Olalla

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