Martín Vizcarra, presidente de Perú / EFE
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Obispos de Perú: «No es el momento de generar caos y división»

«No es el momento de generar caos y división, cuando la prioridad es hacer frente a la pandemia unidos». Este martes 15 de septiembre, la Conferencia Episcopal Peruana ha vuelto a llamar a la clase política a la unidad. Ya lo hizo hace más de un mes, el 4 de agosto, pero evidentemente sin éxito. El nuevo pronunciamiento llega cuando el país atraviesa una gravísima crisis política, con el Congreso a punto de votar este viernes si destituye o no al presidente Martín Vizcarra por un supuesto caso de tráfico de influencias relacionado con la contratación, por parte del ministerio de Cultura, de un cantante amigo.

La nueva exhortación episcopal se titula «Nuestro compromiso es “el bien del Perú”», y en ella se dice que la prioridad, ahora, «es hacer frente a la pandemia unidos», enfrentando solidariamente la crisis. «En estas circunstancias y a solo siete meses de las elecciones generales, no se debe debilitar nuestra frágil democracia, ni su institucionalidad (…)». Cualquier acto ilegal que pudiera haber cometido el primer mandatario —manifiestan los obispos— «debe ser sancionado en su debido momento». Con 32 millones de habitantes, Perú lleva registrados más 730.000 casos de Covid-19, que han dejado hasta ahora 30.500 muertes. Es el quinto del mundo con más infectados, y el primero en lo que respecta a mortalidad relativa, con 94 decesos por cada 100.000 habitantes.

Cambiar al Presidente

El juicio político a Vizcarra debería comenzar este viernes, 18 de septiembre. En caso de prosperar, el dignatario sería destituido y sustituido en el sillón presidencial por el presidente del Congreso, Manuel Merino, un político que, según ha denunciado el Ejecutivo, a finales de agosto —antes por tanto del comienzo del escándalo— ya se puso en contacto con altos mandos de las Fuerzas Armadas para anticiparles lo que iba a pasar y pedirles tranquilidad.

Vizcarra asumió el cargo en 2018, tras la renuncia del anterior jefe del Estado, Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), con quien fue vicepresidente. En lo que lleva de mandato ha tratado de regenerar la vida pública, lastrada desde hace décadas por la corrupción y las componendas políticas, y ello le ha enfrentado al Congreso. El presidente ha admitido conocer a Richard Swing, el cantante en cuestión, pero niega haber intervenido para que se le contratase. Ha dicho que hay en marcha «un complot contra la democracia» y que quienes quieren echarlo no están interesados en el país sino que «solo quieren tomar el gobierno». Sobre los audios que supuestamente probarían su conducta ilícita, ha dicho que se trata de «conversaciones privadas» que han sido obtenidas «ilegalmente» y que no constituyen «ningún delito».

La Iglesia no quiere más enfrentamientos institucionales. Y menos, ahora. «Los peruanos —dicen los obispos en su declaración— esperamos tanto del Poder Ejecutivo como del Legislativo que, en aras del Bien Común, superen la confrontación y enfrenten unidos la crisis actual, salvaguardando el Estado de Derecho y buscando consensos para la transformación del Perú».

En su anterior pronunciamiento, en agosto, el episcopado ya hizo constar que este era «el peor momento para provocar una nueva crisis». La clase política, dijo entonces, debe dejar a un lado sus diferencias y estar a la altura de las circunstancias, «priorizando la vida de los peruanos» y «buscando exclusivamente el bien común».

La Iglesia está haciendo un gran esfuerzo para ayudar a la población más necesitada en estos tiempos de Covid. Además de la acción de Cáritas y de la labor de las parroquias, ha puesto en marcha programas como «Denles ustedes de comer» y «Respira Perú», y la iniciativa pastoral «Resucita Perú Ahora», que busca promover un nuevo futuro para el país.

La campaña «Respira Perú», en la que la Conferencia Episcopal participa junto a la Sociedad Nacional de Industrias y la Universidad San Ignacio de Loyola, prevé entregar 2.000 ventiladores mecánicos de uso personal a los principales hospitales del país. Se trata de aparatos que evitarán que los pacientes tengan que ser trasladados a las unidades de cuidados intensivos.

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