Coronavirus

Obispos de Paraguay: «El hambre es un clamor social que no podemos desoír»

En Paraguay el problema no está siendo tanto el coronavirus en sí (al menos por ahora: 213 infectados y 9 muertos a fecha de 23 de abril), cuanto la escasez alimentaria que se cierne sobre los más pobres. «Las perspectivas anunciadas por los economistas pronostican un horizonte de austeridad y de recesión económica que ya angustian a la población», dice la Conferencia Episcopal en un comunicado difundido el día 20 con el elocuente título de «Denles ustedes de comer (Mc 6,37)».

Los obispos invitan a organizar ollas populares en parroquias, barrios y capillas, y piden que se recauden fondos para aliviar la situación «desde nuestras limitaciones». Señalan, asimismo, que es urgente acompañar a las familias y grupos más vulnerables.

La exhortación del Consejo Permanente del Episcopado reconoce que los esfuerzos para frenar la expansión del virus y aplanar la curva de difusión están dando frutos. Pero insta al mismo tiempo a las autoridades a adoptar medidas contra «la crisis alimentaria y económica que acompaña el desarrollo de las medidas de aislamiento social», máxime cuando el plan de contención de la pandemia se va a prolongar varios meses más.

«El hambre es un clamor actual, que no podemos desoír, mientras discernimos los caminos a seguir», dice el episcopado. Los planes de Ñangareko y Pytyvo están teniendo una «efectividad y alcance parcial» y la situación se verá agravada en un futuro inmediato. «La solidaridad ciudadana es un complemento que ha ayudado a llegar en parte donde las iniciativas del Gobierno Nacional no han podido. La Pastoral Social Nacional y las pastorales sociales de cada diócesis están trabajando sin pausa con el apoyo de voluntarios y asociaciones civiles para llevar auxilio a nuestros hermanos. Nos preocupa, sin embargo, que la seguridad social se vea afectada al ir agravándose las necesidades que no encuentran una atención».

La Iglesia exige al Gobierno una «administración transparente» y una «distribución equitativa» de los recursos destinados a la asistencia social, al tiempo que le ofrece su colaboración.

Los jesuitas, por su parte, ya han lanzando una campaña para hacer llegar 3.000 kits de alimentos básicos a zonas pobres de los departamentos de San Pedro Caapaza, Alto Paraná y Concepción que no están recibiendo ningún tipo de ayuda. Se trata de lotes que permitirán comer a sus destinatarios durante diez días.

El domingo 19, fiesta de la Divina Misericordia, el presidente de la Conferencia Episcopal, obispo de Villarrica y administrador apostólico de las Fuerzas Armadas, Adalberto Martínez Flores, y el obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, efectuaron una procesión aérea en helicóptero sobre Asunción, con el Santísimo Sacramento y una talla de la Virgen, para pedir el fin de la pandemia.

 

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