Obispo Santiago Silva Retamales, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile.
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Obispos de Chile: «La ciudadanía no se dejará intimidar por la violencia»

Declaración de rechazo y condena del episcopado chileno a los hechos de violencia acaecidos este domingo 18 de octubre en Santiago, saldados con el incendio de dos iglesias: la de la Asunción, que ardió por completo, y la de san Francisco de Borja (Carabineros). En esta última, el fuego pudo ser apagado a tiempo por los bomberos, y las fuerzas de seguridad detuvieron a cinco personas.

Las agresiones, saqueos y ataques a lugares de oración —afirma la Conferencia Episcopal (CECh) en su pronunciamiento— demuestran que «no hay límites para quienes exacerban la violencia». «Nos duele ver un templo patrimonial de Santiago destruido y que se festeje la destrucción». La nota episcopal lleva la firma del presidente de la CECh y obispo castrense, Santiago Silva Retamales, y del secretario general y arzobispo de Puerto Montt, Fernando Ramos.

Los ataques a las iglesias referidas y a otros lugares señalados —una comisaría, una oficina de seguros y varios supermercados— fueron cometidos por grupos violentos que participaban en una manifestación celebrada en el centro de la ciudad para conmemorar el primer aniversario del llamado «estallido social». Según los carabineros, participaron en ella a lo sumo 25.000 personas, muy lejos de las cientos de miles congregadas hace un año para pedir la renuncia del presidente Sebastián Piñera.

Aquellas dramáticas jornadas de protesta, saldadas con al menos una treintena de muertos y cientos de heridos, pusieron en jaque al gobierno, que finalmente accedió a realizar una consulta sobre la reforma de la Constitución de 1980, aprobada bajo la dictadura de Pinochet. El plebiscito, inicialmente previsto para abril, hubo de ser pospuesto por la pandemia de Covid-19. Los chilenos han sido finalmente convocados a las urnas este 25 de octubre. Las encuestas indican que el 80% de los 14 millones de electores se decantarán por la redacción de una nueva Carta Magna.

En su nota, los obispos señalan que estas acciones violentas no van a condicionar el voto. «Este domingo 25 de octubre, la ciudadanía que quiere justicia, probidad, superación de las desigualdades y oportunidades para poder levantarnos como país, no se dejará intimidar por las amenazas de violencia, y concurrirá a cumplir con su responsabilidad cívica. En las democracias nos expresamos con el voto libre en conciencia, no bajo las presiones del terror y la fuerza».

El episcopado subraya que los chilenos son pacíficos y no respaldan los actos de estos grupos, que «no buscan construir nada, sino más bien destruirlo todo». «La inmensa mayoría de Chile anhela justicia y medidas eficaces que contribuyan a superar las brechas de desigualdad; no quiere corrupción ni abusos, espera un trato digno, respetuoso y justo. Creemos que esa mayoría no apoya ni justifica las acciones violentas (…)».

Los actos vandálicos contra iglesias no son nuevos en Chile. En el último año, desde que se produjera el «estallido social», han sido atacados al menos siete templos, la mayoría en Santiago, la capital, entre ellos los incendiados ahora.

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