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Obispos de Brasil: «Los discursos y actitudes que niegan la pandemia son inaceptables»
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Obispos de Brasil: «Los discursos y actitudes que niegan la pandemia son inaceptables»

«Unidos en la oración y el cuidado de la vida, superaremos este momento». Los obispos de Brasil han lanzado un mensaje de esperanza ante el difícil momento que atraviesa el país, inmerso en «una grave crisis sanitaria, económica, ética, social y política, intensificada por la pandemia». Allí la covid-19 ha infectado ya a 13,8 millones de personas, de las que han fallecido 368.000. Solo Estados Unidos, con 566.000, supera a Brasil a fecha de hoy, 18 de abril, en cuanto al número de víctimas mortales. En alguna ciudad carioca se está enterrando a las víctimas de coronavirus incluso de noche.

Los prelados finalizaron su 58 Asamblea Plenaria el pasado viernes. Fue un encuentro online al término del cual dirigieron un Mensaje al Pueblo de Dios en el que glosan los aspectos los aspectos más candentes de la vida nacional. Advierten en él que cada vez que se pronuncian sobre cuestiones sociales, económicas y políticas lo hacen según el Evangelio. «No podemos callar —afirman— cuando la vida se ve amenazada, los derechos no se respetan, la justicia se corrompe y no se instaura la violencia».

Arzobispo Walmor Oliveira, presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil / CNBB

Sus primera palabras son para transmitir su oración y solidaridad a los enfermos y a las familias que han perdido a sus seres queridos; y también, para dar las gracias a los médicos, profesionales de la salud y todas aquellas personas que han prestado y siguen prestando servicios esenciales a la población.

Inadmisibles intentos de desmantelar la protección social

La Iglesia, no obstante, recuerda que, según la Constitución Federal, la salud es un «derecho de todos y deber del Estado», por lo que «los discursos y actitudes que niegan la realidad de la pandemia, ignoran las medidas de salud y amenazan el Estado de Derecho Democrático son inaceptables». Estas palabras constituyen un nuevo apercibimiento al presidente Jair Bolsonaro, que se resiste a reconocer la realidad y a adoptar políticas de choque para combatir la pandemia, reprendiendo a los gobernadores de los Estados que sí lo hacen, a los que acusa de dañar la economía nacional.

«Es necesario prestar atención a la ciencia, fomentar el uso de la máscara, la distancia social y garantizar la vacunación para todos, lo antes posible», le dicen los obispos al gobierno antes de reclamar mayores inversiones en salud pública y la preservación y fortalecimiento del Sistema Único de Salud. «Los intentos sistemáticos de desmantelar la estructura de protección social en el país son inadmisibles», añaden sin medias tintas.

Educación, armas, desigualdad…

La Conferencia Nacional de Obispos (CNBB) también alude a la educación, la violencia y la desigualdad. Con respecto a la enseñanza, constata que el sistema está sufriendo mucho por la pandemia y que ello tendrá graves consecuencias en el futuro, de ahí que reclame «políticas estatales públicas efectivas» y la «participación en el Pacto Educativo Global, propuesto por el Papa Francisco». Los obispos expresan igualmente su preocupación por «las múltiples formas de violencia que se propagan en la sociedad, favorecidas por el fácil acceso a las armas». «La desinformación y el discurso del odio —dicen al respecto— especialmente en las redes sociales, generan una agresión ilimitada. Observamos, con pesar, el uso de la religión como instrumento de disputa política, que justifica la violencia y genera confusión entre los fieles y en la sociedad».

Con respecto a la desigualdad, afirman que hay combatirla, y dicen que para ello «hay que impulsar la mejor política», una que «no se someta a intereses económicos, y se guíe por la fraternidad y la amistad social».

Celebraciones: Seamos responsables y respetemos las normas

El episcopado reconoce, por último, que la participación restringida del Pueblo de Dios en los templos está causando mucho sufrimiento a las comunidades, pero señala al mismo tiempo que «el carácter sagrado de la vida humana requiere que seamos sensibles y responsables». Hay que seguir observando las medidas sanitarias que atañen a las celebraciones presenciales, recuerda. Y concluye: «Reconocemos con gratitud que nuestras familias han sido un espacio privilegiado para experimentar la fe y la solidaridad. (…) Unidos en la oración y el cuidado de la vida, superaremos este momento».



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