Congreso de Laicos

O lumen: «Un itinerario de amistad»

Dentro de las diez líneas del itinerario de acompañamiento, una de ellas trata de acompañar la increencia. Uno de los testimonios ha sido el del Espacio O lumeninaugurado en marzo de 2018 en una iglesia conventual de la  calle Claudio Coello 141 de Madrid. El dominico fray Xabier Gómez OP ha explicado en qué consiste, bajo la premisa «Un itinerario de amistad», y «un proyecto de misión en salida».

Ha explicado que el espacio responde a varias necesidades: proponer la vía de la belleza y el sentido, practicar la escucha y la empatía, apoyar a artistas emergentes, educar en sensibilidad hacia el arte contemporáneo, renovar lenguajes, construir puentes entre las artes y la espiritualidad cristiana. En un mundo donde “todo está conectado” (LS 19) también O_Lumen desarrolla sus objetivos conectando el arte con la promoción de Derechos Humanos y el ámbito educativo. Así sucede, por ejemplo, en la exposición Violencias Silenciadas.

La belleza prepara el camino al encuentro con Dios

La vía de la belleza responde al íntimo deseo de felicidad que late en el corazón de todo ser humano. «Abre horizontes infinitos, que impulsan a las personas a salir de sí mismas, de la rutina y del instante efímero, para abrirse a lo Trascendente y al Misterio, a desear, como objetivo último de su deseo de felicidad y de su nostalgia de absoluto, la belleza original que es Dios mismo, creador de toda belleza creada», comenta el dominico.

No obstante, Gómez afirma que el arte contemporáneo no tiene porque ser siempre estéticamente bello, pero sí “verdadero”, “auténtico”, dando qué pensar o sentir. Anima a distinguir entre un arte espectáculo, al servicio del entretenimiento, de un arte comprometido con la realidad, capaz de conectar con las aspiraciones y preocupaciones del ser humano sobre su presente y su futuro

Lo principal en este proyecto de acompañamiento es «fomentar escucha e ir al encuentro de las demandas de profundidad, sentido y belleza; al diálogo con artistas y personas interesadas en las artes, especialmente con quienes buscan ahondar en la dimensión espiritual del ser humano». De esta manera, es posible, a través de la amistad, «desmontar prejuicios, entrar en diálogo desde lo común, lo profundo que los artistas llevan dentro y desde ahí, ver cómo acompañar itinerarios de encuentro con el Dios Jesús».

Por último, Gómez ha incidido en dos elementos. El primero, la necesidad de «escuchar a los artistas y sus propuestas intentando volver a la interacción que siempre hubo entre artistas e Iglesia». El segundo, «acompañar con paciencia, dejarse enseñar y contagiar de creatividad en la búsqueda de nuevos lenguajes para proponer o celebrar la fe a nuestros contemporáneos».

Print Friendly, PDF & Email