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Nuestra Madre de las Angustias, coronada en Zamora

Nuestra Madre de las Angustias, coronada en Zamora

El sábado 20 de septiembre la Catedral de Zamora acogió la Misa solemne de coronación canónica de Nuestra Madre de las Angustias, una imagen de gran devoción que sale en procesión por las calles de la ciudad en la noche del Viernes Santo.

El pasado 10 de enero el obispo de Zamora, monseñor Gregorio Martínez Sacristán, firmó el decreto de la coronación canónica de la imagen de Nuestra Madre de las Angustias, tallada por el imaginero zamorano Ramón Álvarez en 1879. Si bien se trata de un paso contemporáneo, la devoción a María con su Hijo muerto en brazos va más atrás en una historia que remonta la Cofradía que la venera hasta 1412, cuando San Vicente Ferrer predicó en la ciudad. El prelado señalaba entonces que “corresponde al obispo de la Diócesis, juntamente con la comunidad cristiana, juzgar sobre la oportunidad de coronar a una imagen de la Santísima Virgen, teniendo en cuenta la devoción popular que suscita y el cultivo del genuino culto litúrgico y el apostolado cristiano”. Además, confiaba en que el acontecimiento “sea estímulo para la vida cristiana, acreciente la conciencia y la responsabilidad eclesiales y fomente el compromiso apostólico y la atención a los pobres y marginados”.

La coronación fue precedida por un septenario en la iglesia de San Vicente Mártir, en el que se fueron desgranando, Misa a Misa, los siete dolores de Nuestra Señora. La primera eucaristía fue presidida por el capellán de la Cofradía, José Álvarez, y después acudieron obispos vinculados a Zamora: monseñor Casimiro López Llorente, obispo de Segorbe-Castellón (y anteriormente obispo de Zamora), monseñor Julián López Martín, obispo de León (natural de Toro), monseñor Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela (natural de Manganeses de la Polvorosa), monseñor Rafael Palmero Ramos, obispo emérito de Orihuela-Alicante (natural de Morales del Rey) y monseñor Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (metropolitano del lugar). El 19 de septiembre la imagen fue llevada en un traslado procesional hasta la Catedral, donde se rezó el rosario, con Nuestra Madre preparada para el día final del septenario, el de su coronación canónica.

Y así, la tarde del 20 de septiembre la Catedral de Zamora acogió la Misa solemne, presidida por el obispo diocesano y concelebrada por 40 sacerdotes. Abarrotada de gente, contó con la presencia de numerosas autoridades civiles y militares, representantes de cofradías de la Virgen de las Angustias de toda España, además de las cofradías de Pasión y de Gloria de Zamora y otros muchos devotos y fieles. El Coro Sacro “Jerónimo Aguado” puso la música a una celebración en la que el obispo llamó a contemplar la imagen que iba a ser coronada: “la Virgen Madre, la que acaba de recibir en la cruz el título de Madre de todos los creyentes, ofrece a su Hijo muerto y desechado por todos los hombres. Éste es el gran misterio de la Virgen: mostrarnos a Jesucristo, entregado por nosotros y por nuestra salvación”.

Monseñor Martínez Sacristán subrayó también en ella “el gesto de mostrar en Jesucristo a todos los pobres de la tierra, los desgraciados, los depauperados, los últimos, todos aquellos a los que nadie mira y son despreciados. La Virgen de las Angustias nos muestra que en su Hijo está la humanidad sufriente, la humanidad prioritaria para la Iglesia y para un cristiano”. Y, así, “no hay nada más grande que tener misericordia. La vida no es de los prepotentes y de los soberbios; la misericordia vence al mundo y a lo que hay en él”. No hace falta salir de Zamora, añadió: “hay que acordarse de la gente que vive en los pueblos la vejez, la soledad, el abandono… ésos son los pobres, ésa es la gente que necesita nuestras prioridades a la hora de actuar”. El obispo llamó a los presentes “a llenarnos de estas entrañas de misericordia, volviendo los ojos a esta bendita imagen”.

Después de la homilía tuvo lugar el rito de invocación, coronación y veneración de la imagen, según el ritual propio. Al terminar la eucaristía se estrenó la marcha procesional “Madre Coronada”, compuesta por el joven músico local Jaime Gutiérrez, y se llevó a Nuestra Madre de las Angustias hasta su casa, la iglesia de San Vicente.

Luis Santamaría del Río

 

Fotos: Víctor L. Gómez

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