Opinión Última hora

«Nos necesitamos todos», por Mónica Moreno

He leído el libro Dios en la pandemia de Walter Kasper – George Agustín (eds), un libro que recomiendo porque da respuesta a muchas preguntas que me han surgido en este tiempo. En este libro está el testimonio de José Carlos Bermejo, religioso camilo, donde relata cómo ha vivido la CIVID-19, un virus que nos está descolocando a todos y que no sabemos por dónde nos va a sorprender.

Bermejo escribe que “como en otros momentos de mi vida he experimentado la gran necesidad de los demás para sobrevivir, la pequeñez humana que me caracteriza, la enorme vinculación con los demás de la vida”.
Me hicieron reflexionar estas palabras – y otras- porque de vez en cuando la vida nos pone a prueba para hacernos ver que nos necesitamos unos a otros para sobrevivir. A menudo parece que no necesitamos a nadie y que como se suele decir “yo mismo con mi mecanismo y no me hace falta a nadie”. Lo decimos cuando las personas nos suelen decepcionar. ¡La decepción qué dolorosa es para todos! Es de lo que más nos afecta a los seres humanos aunque detrás esté la mentira, el engaño, la envidia, etc. La decepción viene cuando nos relacionamos los unos a los otros.

Pero aunque nos decepcionen las personas nos necesitamos los unos a los otros, y los otros a los unos. Nos creamos expectativas con las personas y cuando no se cumplen nos duelen, y podemos creernos culpables.

Pero cuando las cosas se tuercen, cuando la enfermedad te visita, cuando los problemas llegan y se acumulan necesitamos del apoyo de los demás, de poder expresar nuestros sentimientos e incluso nuestras decepciones o nuestras debilidades. No siempre podemos ser de piedra ni hacernos los duros porque aunque pensemos que no necesitamos a nadie siempre queremos y deseamos de la ayuda, de una ayuda sincera.

En los momentos de la pandemia, con los hospitales llenos de enfermos solos, sin más relación que el personal sanitario se ha puesto de manifiesto la dependencia. Muchos de los testimonios que he leído estos días tanto de enfermos como sanitarios reflejan esta idea de necesitar del otro, y de despertar ahora más el sentido de gratuidad.

Los cristianos lo sabemos, que la fe se vive en comunidad, y que siempre es mejor juntos, estando cerca de cada uno. Y es en los momentos difíciles cuando se pone de manifiesto que somos seres relacionales y que juntos todo es mejor. Lo bueno y lo malo.

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