Nos llama, amigos

No tenemos miedo…. o sí.

Unas semanas antes de que todo cambiase y estuviésemos protegiéndonos en casa, un buen amigo del seminario me preguntaba si decíamos la verdad cuando cantábamos “no tenemos miedo, no” . Porque realmente sí que hay momentos en que tenemos miedo. Yo le decía, que es verdad que tenemos miedo, pero que nuestra esperanza es que sabemos que confiados en el Señor no podemos temer, una frase bonita para tiempos fáciles.

Desde hace unos días esa conversación me viene una y otra vez a la cabeza. Estos días he leído a varias personas hablar precisamente de esto. ¿Cómo cristianos debemos o no tener miedo? Incluso el Papa, en su oración en la Plaza de San Pedro, escogió el pasaje de la tempestad calmada,  cuándo Jesús les recrimina a los apóstoles que estén asustados. Entonces nosotros, ¿Podemos o no podemos tener miedo?

El miedo es algo humano y, ni siquiera podemos controlarlo. Sentimos miedo ante lo que no controlamos, ante el avance de la muerte que no sabes frenar,  ante la preocupación por nuestros familiares y amigos. Estamos asustados por un futuro incierto que ha trastocado nuestros planes, pero sobre todo nuestras seguridades y falsas fortalezas.

Pero si el miedo tiene un aliado es la cobardía, también la cobardía de mostrar que tenemos miedo. En muchos casos hemos visto enarbolar demasiados «todo saldrá bien» de cartón piedra. Sonrisas jocosas para vestir para quitar «dramatismo» a la situación. Mensajes optimistas, seguramente bienintencionados, que quedan muy bien para los sobres de azúcar pero dejan el corazón frío.

Todos en un momento u otro, con mayor o menor intensidad, tenemos miedo porque el miedo es humano. La humanidad está asustada por lo que pasa y por lo que puede pasar, y nosotros los cristianos también. Por eso no es hora de eslóganes edulcorados, de optimismo de autoayuda o de negar nuestra fragilidad.  Es tiempo de mirarnos con franqueza, de reconocer nuestra debilidad, la personal y la común, y caminar juntos confiados verdaderamente en un Dios que nos acompaña y que sí puede decirnos “no tengáis miedo”.

Javier Prieto
Seminarista de la Diócesis de Zamora
@Javi_PrietoP

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