Firmas

No se trata solo de migrantes, por José-Román Flecha Andrés, en el Diario de León (28-9-2019)

Federico busca el puesto que le han reservado en el enorme auditorio. No quiere perderse las charlas ni la liturgia ni las canciones de un evento organizado para varones.

Procede de un país de la América Central, convertido en un infierno a causa de la guerra civil.  Un día se decidió a escapar en busca de un futuro mejor. Y eligió subirse a ese tren infame y sangriento que con razón llaman “La Bicha”.

Fueron muchos kilómetros a través de Méjico, colgado de la escalerilla entre dos vagones. Le fueron faltando las fuerzas, cayó al suelo por aquel estrecho espacio y las ruedas del primer vagón le machacaron las dos piernas. Ni sabe cómo llegó a California.

Ahí está, sin piernas, pero con una mirada serena. Es un emigrante que ha encontrado la libertad integral. Dice que aquel accidente no solo lo alejó del infierno sino que le ha ayudado a descubrir la fe. Es un místico.

El día 29 de septiembre de este año 2019 se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. En su mensaje, el papa Francisco  recuerda los conflictos y las guerras de hoy. Evoca siete textos bíblicos y repite el lema de esta Jornada: “No se trata sólo de migrantes”.

  1. También se trata de nuestros miedos. El problema es cuando los miedos condicionan nuestra forma de pensar y de actuar y nos hacen intolerantes, cerrados y hasta racistas.
  2. Se trata de la caridad. El progreso depende de la capacidad de dejarse conmover por quien llama a la puerta y con su mirada derriba todos los falsos ídolos que hipotecan y esclavizan la vida.
  3. Se trata de nuestra humanidad. Sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar inmediatamente a la acción para aliviar, curar y salvar.
  4. Se trata de no excluir a nadie. Las guerras afectan a algunas regiones del mundo;, pero la venta de armas llega a otras regiones, que luego no se hacen cargo de los refugiados que dichos conflictos generan.
  5. Se trata de poner a los últimos en primer lugar. Entre ellos están los emigrantes, con los sufrimientos que deben soportar en la búsqueda de un lugar donde poder vivir en paz y con dignidad.
  6. Se trata de la persona en su totalidad. En cada actividad política o pastoral debemos poner en el centro a la persona, en sus múltiples dimensiones, incluida la espiritual.
  7. Se trata de construir la ciudad de Dios y del hombre. Tenemos que ver en el emigrante y en el refugiado no sólo un problema, sino un hermano y una hermana que deben ser acogidos, respetados y amados.

Según el Papa, la respuesta al desafío de los emigrantes y refugiados se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Estos verbos expresan la misión de la Iglesia y nos orientan por el camino del Evangelio y de la humanización de la sociedad.

José-Román Flecha Andrés

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Sobre el autor José Román Flecha Andrés

José Román Flecha Andrés, sacerdote, catedrático de Teología Moral, especializado en Bioética,