Internacional

Nigeria: Los obispos se manifiestan contra la violencia

No es habitual ver a obispos participar en manifestaciones. Y mucho menos, en grupo. Por eso la imagen de un buen número de prelados nigerianos encabezando una protesta por las calles de Abuya, la capital, es un buen síntoma de la gravedad de la situación de inseguridad que sufre ese país.

Convocada por la Conferencia de Obispos Católicos (CBCN), la marcha tuvo lugar el 1 de marzo, día en que comenzaban los trabajos de la asamblea plenaria. Y con ella se quiso denunciar los brutales asesinatos que siguen cometiendo sobre la población indefensa Boko Haram por un lado, y los pastores fulani por otro, así como la falta de respuesta a toda esta violencia por parte del Gobierno. La manifestación transcurrió desde el National Christian Center hasta la iglesia de Nuestra Señora Reina de Nigeria, y congregó a cientos de personas, «en nombre de los más de 50 millones de católicos y 100 millones de cristianos» que hay en el país.

El destino quiso que ese mismo día fuera secuestrado en el Estado de Benue otro sacerdote, el Padre David Echioda, presbítero de la diócesis de Otukpo. Sus captores interceptaron el vehículo que conducía cuando volvía de celebrar una Eucaristía. En este caso, lo liberaron un par de días después. En enero, el secuestro de cuatro seminaristas del seminario mayor de Kakau, cerca de Kaduna, acabó con el asesinato un mes después de uno de los jóvenes, de 18 años.

«Ha habido demasiados entierros masivos, demasiados secuestros de niños en edad escolar, de viajeros…, asaltos de casas particulares, de lugares sagrados como iglesias, mezquitas y seminarios», denuncia el arzobispo de Benin City Augustine Obiora Akubueze, presidente del episcopado. «Los numerosos ataques y la pérdida de tantas vidas ahora se consideran algo normal. Y nuestro gobierno parece totalmente insensible a esta difícil situación. Un gobierno que ignora por completo los gritos de quienes lo eligieron está a las puertas de un fracaso clamoroso. No importa qué partido esté en el poder».

Para el presidente del episcopado, los nigerianos están ya cansados de oír decir a las autoridades que Boko Haram ha sido técnicamente derrotado. En su opinión, la respuesta gubernamental a los ataques terroristas «está, usando un eufemismo, muy por debajo de la media».

Kaigama: «No es el momento de jugar a la política de división»

El arzobispo de Abuya, Ignatius Kaigama, también ha llamado a trabajar conjuntamente en la búsqueda de soluciones permanentes al problema de la violencia. «Este no es el momento de jugar a la política de la división, o de exagerar las faltas de la religión, el etnocentrismo o la región para establecer una parte del país contra otra. Este no es el momento de discutir sobre quién podría ser el mejor presidente, el mejor ministro o el mejor jefe del ejército. Es igualmente vergonzoso reducir nuestras desgracias a una discusión sobre qué fe ha sufrido más. ¿No es lo suficientemente vergonzoso y lamentable que docenas de personas mueran todos los días, independientemente de la fe a la que pertenezcan?», dijo el arzobispo en la inauguración de los trabajos de la plenaria, cuyo lema ha sido «La Palabra de Dios: una lámpara para mis pies y una luz para mi camino».

Kaigama sucedió hace unos meses en la sede capitalina al cardenal Onaiyekan. «No podemos permitirnos dar a las personas sin conciencia —concluye— el honor de dividirnos más o determinar nuestro discurso diario. En situaciones normales, el terrorismo y la criminalidad violenta son muy difíciles de eliminar. Con desunión, desconfianza, la búsqueda de faltas y señalar con el dedo, la esperanza de encontrar soluciones está muerta».

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